martes, 23 de noviembre de 2010

De tótems y de groseros



Resulta que en Uruguay le preguntaron a Federico Luppi su opinión acerca de algunas de nuestras más reputadas divas de la TV. El actor, poniendo blanco sobre negro, las definió: “Susana Giménez caga por la boca” y “M. Legrand es ignorante y pobre de alma”.


El pasquín de Fontevecchia y del monto-fóbico C. Reato no demoró en tildar al actor de “grosero”. La Nación, fiel a su sensibilidad, lo calificó de “sin filtro” y “directo” (entiendan que para La Nación ser “directo” es algo negativo).


Si hay un Reino del Revés por antonomasia ese es el que promueve la TV. Casi todos los sistemas de referencias que en ella habitan y se reproducen se corresponden con lo peor de una sociedad: los golpes bajos, la cosificación de la mujer, la devoción hacia el dinero, la tiranía de los cuerpos, el machismo humorizado, la criminalización de los jóvenes, el anhelo y prestigio del ser famoso, la pauperización de la cultura, la espectacularización de la pobreza, la intrusión descarada en las vidas ajenas, etc.


Y la TV, como están haciendo hoy más que nunca los pasquines opositores, lo hace todo por proteger ese sistema de referencias. Si hay un momento en el que el corporativismo de la TV y demás medios se refuerza y abroquela es cuando se sienten atacados.


(Entre paréntesis). ¿Cómo entender la complicidad del pasquín amarillento de Fontevecchia con Clarín y La Nación mientras que éstos lo cagan con el precio diferencial del papel prensa? Ellos saben que, frente a un enemigo superior, hay que deponer diferencias y tejer alianzas. Más callejeramente: entre fantasmas jamás se van a pisar las sábanas.


La defensa de ese sistema de referencias viciado por todas partes incluye la construcción de una asepsia crítica hacia adentro. La moda actual de la TV de construir contenido con los contenidos que ya existen en la misma TV (un verdadero collage de desperdicios, como si nos dispusiéramos a hacer esculturas con la mierda que cagamos) está lejos de hacer mella en este sentido. Esto último implica, además de un vacío intelectual alevoso, una constante auto promoción: los programas se sirven de los programas y el tema de todos es, siempre, la TV.


La defensa es, entonces, contra aquellos que osan señalar la miseria del sistema de referencias, la corruptela moral inherente a la TV. 678 es odiado por su ser K, esto está claro. Pero también es odiado porque es un programa que se dedica a exhibir las indigencias morales de muchos de los tótems auto -consagrados de la TV. Y esto no se tolera. Aquí es cuando se hace uso de falacias oportunistas como “libertad de expresión”, “persecución”, etc.


¿Qué hay que tener para llegar a ser un tótem de la TV? ¿Hay que tener solidaridad, honestidad, bondad, talento, capacidad, creatividad, inteligencia? No necesariamente.


Primero que todo, como en las cárceles, está la importancia del derecho de piso: los tótems en general hace siglos que se adoban en la salsa de los medios. Luego deben cumplir con los mandamientos que impone la TV: éxito, dinero, fama, pulcritud en el vestir, masividad, glamour estético y algunas estupideces más. Las exigencias para llegar a ser un tótem de los medios, aparte de las ya nombradas, no son en absoluto muy complejas. Tan poco complejas son que los resultados están a la vista de todos.


Susi. Más de veinte años haciendo el mismo programa no le fue suficiente para que aprenda a hacer preguntas propias. Inclusive cuando las lee lo hace mal, ni hablar cuando se manda a improvisar. Su show de entretenimiento fue siempre intelectualmente nulo, en espejo con ella misma. Sus opiniones no pueden evitar ser arquetípicas de esa clase media (y media alta) resentida que solventa su alta dosis de ignorancia siendo reaccionaria y gatillofacilista. La filosofía de Susi se yergue sobre los altos valores de la lujuria de superficie: su Dios es Dolce & Gabbana, su Edén Miami, su Biblia las revistas de avión, su manzana del pecado la pobreza que sólo la abundancia del dinero es capaz de generar.


Chiquita. Un mandamiento de la TV consiste en alabar su jurásica carrera cinematográfica aunque nadie haya visto más de dos de sus películas. Ella es como Susi pero con 83 años. Su cosmovisión mezcla un doñarosismo de vereda recién baldeada con señora copetuda de barrio norte: combinación fatal. Para colmo hace algunos años la convencieron de su virtud incisiva a la hora de hacer preguntas y ella se lo tomó a pecho. Ella representa a un espécimen muy valorado en los medios que es el del “culto informativo”: su saber está construido sólo con información general y memorizada, un saber de superficie que siempre queda bien en reuniones de aduladores. Otra de sus características es la de un falso pluralismo: falso porque en sus mesas de mediodía no duda en atacar y descalificar a quienes opinan diferente a ella. Dueña de un egocentrismo sin límites, de una auto adoración casi esquizo, su permanencia en la TV, dentro de poco, pasará a ser el recuerdo gris de un tiempo antiguo.


Por todos estos motivos resulta perfectamente entendible que a Luppi lo tilden de “grosero”. Sólo un mundo perverso (el de la TV) hace posible que Luppi sea calificado de grosero y no Susi o Chiquita. ¿Por qué la añosa ostentación de ignorancia, discriminación, agresividad verbal y clasismo mental no son vistos de la misma manera?

domingo, 21 de noviembre de 2010

Interviniendo a JMS

Odios y complicidades
Joaquín Morales Solá

Graciela Camaño pensó en su hija, una científica que vive en Santa Cruz, cuando cerró la boca de Carlos Kunkel con un cachetazo condenado a la fama. Margarita Stolbizer recordó la imagen de su detestada Elisa Carrió cuando pidió, para satisfacción del kirchnerismo, el archivo de las tres causas sobre supuestas presiones del Gobierno a legisladores opositores. Felipe Solá reflexionó, callado, que los "códigos" de la dirigencia, venerados por sus propios legisladores, corresponden a la mafia y no a la política. Elsa Alvarez caviló sobre la ingratitud cuando vio que su propio bloque, el radical, prefería despotricar contra Carrió, mientras la dejaba sola con su denuncia sobre los llamados que recibió de la oficina de Julio De Vido (su propio bloque "la dejó sola" porque careció del histrionismo necesario como para sumarse a la farsa pergeñada por Carrió. Aquí JMS, como en todo lo que viene, amonesta a la oposición por no haber aprovechado la volteada para voltear al oficialismo).

La congregación política se cerró sobre sí misma; prefirió ignorar lo que sabían hasta los ordenanzas del Congreso para salvarse ante la opinión pública. Esto nos afecta a todos, se justificó un diputado opositor que eligió el silencio (La vedette de JMS: las fuentes invisibles. En su teatro de marionetas nadie lleva nombre ni apellido). El oficialismo pudo zafar, así, de la investigación sobre las prácticas más chambonas que se hayan visto para aprobar una ley (...)

(...) La bofetada de Camaño fue injusta con Camaño (Pobrecita Graciela: es ella la que pegó una trompada que acabó siendo injusta... ¡con ella misma! Insólito). La política no debe romper el límite entre las palabras y la agresión. Sin embargo (La oración anterior era de pura formalidad. Lo que sigue es lo que verdaderamente piensa JMS), Camaño es una de las legisladoras más reconocidas por su dedicación y su trabajo. Se formó sola cuando todo le señalaba un destino más modesto. La soterrada pendencia entre quién pegaba primero se venía librando entre Kunkel y Felipe Solá. Se deslizaban agravios al oído cuando se cruzaban; a veces, fluían entre ellos duros insultos en voz baja. Quiero que me pegue una trompada en pleno recinto, confesó Solá hace ya mucho tiempo (Es bárbaro cómo JMS alberga en su memoria miles y miles de frases textuales oídas en el pasado). Kunkel ofendía, pero no golpeaba. Camaño saldó esa porfía por su cuenta y riesgo.

Un gobierno presidido por una mujer tiene entre sus principales dirigentes a hombres que han derrapado en el sexismo. A ningún político se le recuerda nunca qué dijo o qué hizo su esposa. Kunkel habla del marido de Camaño, pero no de Camaño. ¿A algún político le dijeron algo parecido a prostituta, como disparó Agustín Rossi contra Carrió, a la que llamó "madama de un cabaret"? (Cuando a JMS le conviene él es muuyy literal. Cuando no, no) La política de prontuarios (falsos, encima) (¿No es alucinante que ahora JMS "piense bien" de Barrionuevo? Hace un tiempo ni él mismo se lo hubiera imaginado) que cultiva Kunkel es una de las peores herencias que dejará el kirchnerismo cuando ya no esté.

El reverdecer machista (Esto huele a futuro hit: reverdecer machista. El imaginario de JMS es ilimitado) tiene la única explicación en que sólo fueron mujeres las que ventilaron las maniobras del Gobierno en pleno recinto para aprobar el presupuesto (¿Si las dos fueran de Sagitario, podríamos hablar de un reverdecer anti-sagitariano?). Cynthia Hotton y Elsa Alvarez pararon la sesión cuando denunciaron que estaban siendo acosadas por funcionarios oficiales. Carrió denunció que se estaba violando la inmunidad de todo el cuerpo (Adviertan cómo ya ni se anima a hablar de la célebre banelco. El desvarío de Carrió al respecto fue tan ominoso que ya ni osa mencionarlo). Camaño debió levantar la sesión de la Comisión de Asuntos Constitucionales contra su propia voluntad. La mantuvo sesionando durante siete horas, a pesar de que casi todos los partidos querían cerrarla cuanto antes.

No quiero dejarla sola a Carrió, susurró Camaño en el oído a Solá (¡JMS estaba muy cerca! ¡Escuchó algo dicho al oído entre otras dos personas!). No la dejen sola a Carrió. Ustedes la van a necesitar el año que viene, les advirtió en voz baja a los radicales (¡Otra vez JMS bien posicionado! ¡Ahora escucha las voces bajas!). Esa estrategia de Camaño es la que advirtió Kunkel cuando se acordó del marido de Camaño. Los hombres políticos de la oposición todavía no decidieron si hablarán o callarán. Callarán (¡Hablen!) (...)

La pregunta política que ninguno se hizo (pero yo sí) es si hubo, o no, presiones indebidas sobre los diputados, aunque no hayan sido sobornos (difíciles de probar). Las hubo (En un principio fueron los sobornos, luego ya no, ahora son "presiones indebidas". Denunciar fuerte dos o tres días y después dejar que se vaya diluyendo hasta que aparezca otra denuncia que haga olvidar a la anterior: la táctica predilecta del Frente Periodístico de Liberalización Nacional). La investigación cerrada en Diputados es el resultado de la oposición, que, confundida y dividida, le hizo el juego al oficialismo. De hecho, el kirchnerismo se prendió en el acto de una propuesta de Stolbizer para cerrar el caso. Los seguidores de "Pino" Solanas y el socialismo hicieron lo mismo. Si habláramos, estaríamos rompiendo los códigos de la política, le respondió un diputado (Otro más de los personajes del teatro de JMS) santafecino a Felipe Solá cuando éste los exhortó a contar lo que había pasado. Muchos de los diputados que lidera Solá recibieron llamadas telefónicas en esa noche de teléfonos ardientes (Buen título para la calle Corrientes: "Noche de Teléfonos Ardientes").

Radicales, los de "Pino", socialistas y algunos peronistas se dejaron llevar por el rencor a Carrió. Nunca vimos tanto odio contra una persona, dijeron Camaño y Solá (¡Yo sííí! ¿O ahora que se murió ya no se acuerdan?). Carrió tiene un estilo propio y frontal; las palabras le salen como dagas y perforan, sobre todo, a sus viejos correligionarios, los radicales. Podrán decirse muchas cosas de Carrió (pero JMS no piensa decir ninguna), menos que carece de una mirada ética y estética de la política (Fantástico I. Entre los miles de extravíos de Carrió la ética y la estética son chiquitaje). Es una persona de poder, pero, puesta a elegir entre la historia y el poder, ya decidió quedarse con la primera (Fantástico II. Ella no "decidió" ¡fue por descarte!) (...)

(...) La Presidenta es un caso aparte. El contrato entre ella y la sociedad vive un paréntesis de excepción; nadie sabe hasta cuándo durará (JMS reza cada noche para que se termine). Llaman la atención los casos de Scioli y de Massa, porque son hombres con vocación de poder que tienen experiencia en la gestión pública. En una semana de desastres para el Gobierno (si uno lee cada columna de JMS -y cree en ellas- va a advertir que todas las semanas de todos los años fueron desastrosas para el Gobierno) (se quedó sin presupuesto porque quiso que así fuera) y para la oposición (que careció de una oportuna brújula política), aquella encuesta está encerrando, tal vez, algunos vagos mensajes sociales. ¿Alguien encontrará esa botella arrojada al mar?

jueves, 18 de noviembre de 2010

Una tele política sin límites



Lo bueno de estos tiempos políticos en los que nos encontramos es que, dado el clima espeso y desesperado de algunos, los gestos de cada quien adquieren una amplificación clarificadora.

Un caso que comenzó pareciendo una leve intuición, luego una certeza y, finalmente, una lisa y llana alevosía es el de Carrió. El “show del soborno” montado la semana pasada y cuyo segundo acto se dio ayer mismo ha pasado a constituirse como el pináculo de un modo de hacer política.
Es cierto que el método Carrió siempre, desde su más temprana aparición, necesitó de la cooperación de los medios de comunicación. En lo único que podría diferenciarse del método Macri es que éste es la clase de político que, lejos de confiar en las capacidades actorales propias, decide pagar para que le digan qué hacer, qué decir, cómo actuar, etc. (la clase alta siempre paga el saber ajeno). Carrió, en cambio, posee la necesaria dosis de egolatría como para ser ella misma la tramoyista de su gran teatro político. En esta tarea supo ser eficaz en un principio, luego pasó a ser impostada para acabar siendo, directamente, alevosamente sobreactuada.

Fue cuando el panorama político dividió sus aguas y colocó de un lado al Gobierno Nacional y del otro a los monopolios de comunicación cuando el método Carrió comenzó a ganar en alevosía ¿Por qué? Porque esta situación resultó ser como si a una tele política por excelencia como Carrió le hubieran regalado su propio teatro (en realidad al teatro se lo prestaron momentáneamente: esos tipos nunca te regalan nada, te prestan y después te acaban cobrando diez veces más). La alevosía del método Carrió puede verse, como la de todo actor limitado, cuando sus mecenas comienzan a cubrirla de plumas, maquillaje, parlamentos forzados, luces y planos que pretenden beneficiarla, etc.

Un tele político, también hay que decirlo, corre un riesgo supremo: acabar siendo víctima, justamente, del montaje sobre el que construyen su método: los medios de comunicación. Por eso cuando miramos archivos audiovisuales de Carrió el cúmulo de contradicciones y barbaridades consiguen espeluznarnos. El tele político sabe muy bien de esto; si no le otorga demasiada validez a su indómito camaleonismo es porque el terreno de su dominio es el del más estricto presente, no el pasado, tampoco el futuro. Sus acciones televisadas, sus gestos registrados son de hoy para hoy. El tele político se juega todas sus cartas durante el tiempo que las cámaras se mantengan encendidas. En ese segmento de tiempo deberá gritar la palabra justa, el gesto necesario (un leitmotiv de Carrió es el guiño de un ojo), el adjetivo preciso, la denuncia reclamada.
Carrió debe saber que resta poco menos de un año para las próximas elecciones y a la fecha parecería ni siquiera llegar a un cuarto puesto. “Esta raza de uno” dice el tango y Carrió hizo carne de esta letra: el partido político de un tele político suele ser él mismo (más los set de televisión, las radios, los móviles y hasta las filmadas sesiones en Diputados). Por esto es que Carrió fundó más partidos políticos que cualquiera y por esto es que recluta a tantos como tantos le huyen. Su yoismo es irritante entre sus colegas aún cuando eventualmente pudieran necesitarla. Carrió encarna a la clásica insoportable, solitaria e inaguantable.

El capital político del que alguna vez fue poseedora lo fue perdiendo a fuerza de sobreactuaciones alevosas. A fuerza, además, de mentiras oportunamente televisadas, impostaciones verbales inverosímiles, denuncias gratuitas y, sobre todo, la vedette de su método: los pronósticos apocalípticos jamás acertados. Carrió extravió su norte político porque cometió el insalvable pecado de auto devorarse. También fue fagocitada por el caldo en el que siempre se creyó como pez en el agua: las cámaras, los set, las radios, etc. Si acordamos en pensar que el capital político más valioso es la coherencia, la fidelidad ideológica, a Carrió la sentimos, sin lugar a dudas, en la hoguera de su propia e incontrolada vanidad.

El método Carrió, como decía, llegó a su cima. Esta cumbre es su cotidiano método de anti-política. Convencida de su mesiánica investidura ha decidido dejar de comportarse como opositora para pasar a convertirse en la encarnizada destructora de todo lo oficialista que se le ponga enfrente. Hace meses, cuando era imposible que hubiera podido leer el presupuesto 2011, ya se paseaba de canal en canal advirtiendo que lucharía por su desaprobación ¿Cómo oponerse a algo aún no conocido, no leído, no estudiado? Sólo el volumen de su esquizofrenia (o desesperación política) explica esa actitud compulsiva de obstrucción. También es probable que todas las mañanas consuma los pasquines opositores con la misma devoción con que lee la santa biblia y, en consecuencia, se sienta la elegida para combatir contra las potencias del mal (o Ceausescu, en sus propias y afiebradas palabras). De ser así estaríamos en serios problemas.

Lo positivo de todo esto es que es Carrió quien se aferra a la pala y se muestra dispuesta a continuar cavando el cráter que de seguir así le dará alojamiento definitivo.

martes, 16 de noviembre de 2010

K lo hizo

Terminó la construcción del último tramo de la autopista a Córdoba

Por Marcelo Castaños / La Capital

Marcos Juárez.— Un día histórico para la región y para el país. Después de cuatro décadas de su proyección, y con el hormigoneado de los últimos metros en el tramo General Roca-Leones (43,7 kilómetros), Rosario y Córdoba quedaron definitivamente unidas por una autopista. Ahora, sólo basta esperar que termine de fraguar el hormigón, las banquinas, la señalización e iluminación de los accesos, para que se la deje formalmente inaugurada y habilitada al público, algo que está previsto para el 21 o 22 de diciembre. Una obra que se proyectó en 1970 pero que en gran parte (312 de los 400 kilómetros) se construyeron entre 2003 y 2010.

(...) “Este es un día histórico para Córdoba y para el resto del país. Estamos a pocas horas de cerrar la segunda calzada del último tramo. Con esto, se cierra un ciclo de siete años y medio, período en el que tomó la responsabilidad de llevar adelante las obras”, dijo Periotti en una conferencia que ofreció antes de marchar al obrador. “Esta autopista fue reclamada, soñada, anhelada y comprometida hace 40 años, de los cuales tenemos responsabilidad desde 2003. Ese año, el ex presidente Néstor Kirchner se reunió en Córdoba con el entonces gobernador José Manuel de la Sota y se comprometió a llevar adelante las obras. A partir de ahí, los trabajos no se abandonaron nunca”, afirmó. En estos años, en los que se completó el tramo Carcarañá-Pilar, se invirtieron tres mil millones de pesos en la construcción de calzadas, 68 distribuidores, 76 puentes y 70 kilómetros de caminos complementarios.

El funcionario adelantó que este último tramo, y con él la autopista, se inaugurará entre el 21 y el 22 de diciembre (la fecha está a determinarse por cuestiones de agenda presidencial) y advirtió que hasta entonces no se habilitará al público. “Recién entonces estará en condiciones de ser habilitada”, dijo, y pidió a los automovilistas que no violen las vallas de seguridad para internarse en la traza final.

(...) Al mismo tiempo, se realiza un plan de forestación a la vera de la autopista entre Carcarañá y Pilar, que prevé la colocación de 300 mil árboles, de los cuales ya hay plantados 160 mil.

Así, en pocos días más rosarinos y cordobeses podrán recorrer de un tirón, y en tres horas y media, el trayecto que separa a las dos ciudades. Pero en Vialidad celebran que este último tramo, que se inició en diciembre de 2008 y tenía fecha de final de obra en junio de 2011, permite vincular por autopista una distancia mucho mayor. “Nosotros tenemos nuestro eslogan: «De Mar del Plata a Carlos Paz por autopista»”, comentó uno a La Capital. Es que, efectivamente, se podrá ir desde La Feliz a Buenos Aires por la autovía de la ruta 2, tomar la autopistas Buenos Aires-Rosario, empalmar por Circunvalación por la Rosario-Córdoba, y de ahí por la Córdoba-Carlos Paz hasta la ciudad serrana.
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Enlace para saber más.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Una doble Nelson al periodismo

ESCANDALO DE COIMAS EN DIPUTADOS
Hasta $ 500.000 por voto
El Gobierno niega, pero legisladores que deberían declarar en la Cámara y en la Justicia aseguran tener pruebas. ¿Las presentarán?

Por Nelson Castro 13.11.2010 21:27

Fue una noche rara. En un momento dado no se sabía bien el porqué de algunas presencias ni la causa de otras ausencias. Por lo tanto, no debería extrañar que la fallida sesión de la Cámara de Diputados que finalizó en la madrugada del jueves, en la que el oficialismo buscaba con desesperación la media sanción del proyecto de ley del Presupuesto 2011, vaya en camino a convertirse en un escándalo de consecuencias imprevisibles. Las denuncias de las diputadas Elsa Alvarez y Cynthia Hotton sobre el ofrecimiento de coimas por parte de funcionarios del Gobierno amenazan con ocasionar un terremoto político. “Cuando Carrió dijo lo de la Banelco sabía muy bien de lo que hablaba”, reconoce un legislador opositor que conoce la trama de una noche en la que parte de sus secretos aún no han sido develados. “A mí también me llamaron; y como a mí, a otros. Me ofrecieron 50 mil pesos; dije que no”, reconoce otro legislador de la oposición, quien (más allá del off the record) debería asumir la responsabilidad de la denuncia formal ante la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara baja y la Justicia. “Empezaban por 50 mil, pero si uno pedía que le agregaran un cero más, te lo daban”, amplía otro legislador que rechazó la propuesta indecente.

El Gobierno hizo, hasta aquí, lo mismo que otros antes: negó todo y se lanzó a descalificar las denuncias y a los denunciantes. La realidad parece ir por otro lado. Las denuncias de las dos diputadas que se atrevieron a hablar públicamente tienen alto grado de verosimilitud. Las otras, también.

(...) Con Néstor Kirchner, él se encargaba en persona de monitorear estas acciones. “Su ausencia se notó y mucho; sabía cómo manejar esto”, cuenta un legislador oficialista, azorado ante estos comportamientos a los que califica de “desprolijos”. Y agrega: “El problema es la falta de conducción para hacer estas cosas; ahora nadie sabe bien quién hace qué.” Por las dudas, un vocero de un ministro que tiene despacho en la Casa Rosada intenta aclarar que “en ésta, nosotros no tuvimos nada que ver”.

“Todo era un descontrol”, narra un diputado que también pide anonimato. A otro, también de la oposición le preguntaron qué quería para aprobar el Presupuesto. “Quiero que levanten el veto al 82% móvil para los jubilados que cobran la mínima y que se blanqueen las cifras de la inflación que dibuja el Indec”, fue su respuesta. El interlocutor se apresuró a cortar la comunicación, con la promesa de un próximo llamado que nunca se concretó.

(...) En la UCR, donde cunde la desorientación, también hay diputados que han quedado bajo sospecha al ausentarse a la hora de votar. “Esto ya lo vivimos”, señalaba amargamente un diputado radical que no encontraba una explicación que pudiera justificar la decisión de abandonar el recinto de sus correligionarios. En el radicalismo, algunos creen que el oficialismo hizo esto ex profeso para que no haya presupuesto y poder así prorrogar el de 2010.

Volantazo. El otro hecho resonante de la semana política fue la decisión que tomó Carlos Reutemann de abandonar la conducción del Peronismo Federal, que quedó gravemente herido. “Nunca se sintió cómodo ahí; no veía la hora de irse”, explica alguien de la hermética cercanía del senador santafesino. En el Gobierno, su actitud fue causa de festejo. Paradójicamente, otro de los que se alegraron con esa determinación fue Francisco de Narváez. Todos se ilusionan con atraer al ex piloto a su sector. “Si el Gobierno cree que Carlos va a ir con ellos, se equivoca. Está muy activo con la idea de armar un Peronismo Federal distinto y para eso, con De Narváez hay mucha química. Reutemann no dio un paso al costado, sino uno adelante”, se entusiasma esa misma fuente.

Lo de Reutemann no parece algo aislado. Es alta la insatisfacción de varios de los que se alejaron de las orillas K para recalar en la disidencia. “Nos fuimos porque no tolerábamos los modos autoritarios de Kirchner, así que no vamos a prestarnos a que nos pase lo mismo con Romero, Puerta, Rodríguez Sáa y Duhalde”, señalan varios dirigentes dispuestos a seguir los pasos de Reutemann. Otro que estaría por hacer lo mismo es el hombre fuerte del PJ de Entre Ríos, Jorge Busti (...).
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Si un joven cualquiera de estos tiempos anda con deseos de algún día convertirse en periodista y lee este artículo de Nelson Castro no va a poder evitar extraer algunas conclusiones:

1- Para escribir una nota "picante", una nota de denuncia de corrupción política, no necesariamente hace falta el ofrecimiento de pruebas ni de nombres propios. Por eso es posible toda una argumentación a partir de dichos incomprobables de terceros.

2- Con que el que escribe la nota CREA en la posibilidad de los actos de corrupción ya es suficiente. Con que a él los escasos testimonios sin nombre ni apellido le parezcan de un "alto grado de verosimilitud" alcanza y sobra.

3- No hay riesgo alguno en escribir notas como estas, aun cuando estén vacías de pruebas fehacientes y claras. El vértigo de la realidad política (y periodística) hará posible que, en apenas cuestión de días, ni siquiera haga falta "salir" a retractarse porque las pruebas continúan sin aparecer. Todo sigue: y si se dañó a alguien con incomprobadas denuncias ya está, no importa, hay que seguir para adelante.

4- Para escribir una nota en un diario hace falta, sobre todo, una buena dosis de (pobre) literatura: se le puede dejar al lector la sensación de algo sin ofrecerle pruebas reales de que ese algo verdaderamente existe. SÓLO HAY QUE TRANSMITIR QUE YO, ELPERIODISTA QUE ESCRIBO, CREO EN LO QUE ESTOY ESCRIBIENDO.

5- En la tele también se puede hacer lo mismo. Nelson lo hace. La entrevistada y diputada denunciante le dice que no ha recibido ofrecimientos puntuales de ningún tipo y él, con el cassette de la empresa tatuado en el cerebro, insiste en hablar de "ofrecimientos". Ya ni siquiera hace falta escuchar al otro, alcanza con falsear ¡casi en simultáneo! las palabras del entrevistado.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Panorama

¿Muerto el perro se acabó la rabia? El panorama político desde la muerte de Néstor parece confirmarlo.

La cotidiana desbandada en los sectores de la oposición no debería sorprender a nadie (salvo a aquellos que siguen creyendo en los pasquines que ya conocemos). Se desintegra la mesita de enlace (la FAA amiguita de Biolcati era ya una contradicción insostenible); se dispersa el Peronismo Federal (dicen que Reutemann, otra vez, “vio algo que no le gustó”; debe haber visto a Duhalde…); De la Sota vuelve a arrimar el bochín al FPV (dudo que esto sea una ventaja); Felipe Solá está como turco en la neblina; Duhalde no llega ni a los dos dígitos en las encuestas; De Narváez se quiere matar por haber nacido en Bogotá; a la Carrió le queda seguir porfiándose en su insania mediática; Ricardito Alfonsín continúa confiando en aquellos que puedan confundírselo con Raúl; Macri sigue allí, llamando a Duran Barba para saber qué hacer, qué decir (esperando, además, las resoluciones de la justicia).

Todos, absolutamente todos, tenían como eje principal de sus actividades políticas a la figura de Néstor Kirchner. Todos practicaban el tiro al pichón con el ex presidente. Todavía éste vivo, luego de las legislativas de 2009, quedó demostrado que, aun contando con toda la rosca mediática del momento, las alianzas que se tejieron no duraron más allá del único objetivo para el que se habían construido. “El plan” de De Narváez, un fiasco marketinero, jamás apareció y su alianza con Macri vivió lo que ellos seguramente ya sabían que iba a vivir. Así que, muerto el monstruo, los niños comenzaron a aburrirse porque ya ni miedo sentían. Y lo peor de lo peor, tuvieron que enfrentarse cara a cara con la cruda realidad: los restos del monstruo recibieron una sublime despedida que ninguno de todos ellos jamás recibirán, ni ahora ni en cien años. Como ese sueño recurrente que solemos tener las personas, la oposición hoy se ve andando en bolas por la calle, desesperada ante la mirada de la muchedumbre.

La servidumbre de Magnetto ya debe estar cocinando el nuevo menú para la segunda cena. El tiempo que queda no es demasiado como para pergeñar un candidato que le salve las papas al amable anfitrión. La inutilidad de muchos más la carencia de ideas y proyectos más la realidad de un país que sólo les deja el chiquitaje mediático para criticar y atacar, todo esto y más, hace que la oposición hoy viva momentos aciagos. A lo más que aspiran, a lo más que pueden llegar, es a intentar trabar cuanta ley o proyecto oficial aparezca en las cámaras.

Por otro lado, como el mismo día de la muerte de Néstor en este blog se escribió, las ruedas de cuervos ya han comenzado a sobrevolar alrededor del cadáver. Los columnistas serviles de los pasquines opositores ya han abandonado los límites de la decencia. A las sandeces ahora le agregan el escarnio: basta con leer al nefasto de C. Pagni en el diario de hoy refiriéndose a Néstor como “el muerto” y a Cristina como “la viuda”. Cada día se acercan más al fascismo de sus foristas. Ni las privadas universidades de las que ellos salieron hubieran podido imaginar el nivel de bajeza que demuestran columna tras columna. El llanto diario por una inexistente falta de libertad de expresión no los inhibe para seguir corriendo detrás de las mentiras, la ofensa, la tergiversación y la férrea confianza en la idiotez de sus lectores. Hasta uno que se sienta a la derecha de M. Grondona (nunca pensé que fuera posible estar a la derecha de Grondona), P. Rossi, se permite su esfuerzo para quedar fijo en el que con seguridad es su diario de confianza, La Nación: desde allí hoy lo leemos destilando venenos liberales de joven periodista lleno de ambiciones. Por supuesto que no le da para más que para repetir, una vez más, todos los lugares comunes habidos y por haber en las mentes febriles que comen lo que cagan.

Desde hoy hasta las elecciones de 2011 las cosas seguirán previsiblemente por el mismo rumbo. Los pasquines vomitando infamias y la oposición tejiendo alianzas desesperadas y vacías de contenido.

El panorama está como para creer que Néstor “planeó” su propia muerte.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Recomiendo a León

Escribe hoy Rozitchner el bueno (fragmento):

"(...) Por eso, tantas mujeres sumisas y ahítas de alta y media clase, tan finas y delicadas ellas, no nos ahorran sus miserias cuando se muestran al desnudo al dirigirle sus obscenas diatribas: no ven lo que muestran. Son mujeres esclavas del hombre que las ha adquirido –o ellas lo hicieron– y al que se han unido en turbias transacciones, donde el tanto por ciento y las glándulas se han fusionado en una extraña alquimia convertida en empuje que llaman “amoroso”. La envidian a Cristina desde lo más profundo de sus renunciamientos que el amor “conyugal” exige pero no consuela. Cristina las pone en evidencia a todas: se han quedado, sin jeans que las ciñan, con el culo al aire. Ella tiene, teniendo lo mismo o más de lo que ellas tienen, lo que a todas juntas les falta. Pero saben que tampoco podrían nunca llegar a tenerlo. Por eso, ellas no la envidian: la odian como a una traidora de clase –de clase de mujeres, digo–. La han cubierto de insultos y desprecios: de las ignominias más abyectas que nunca vi salir antes de esas boquitas pintadas de servil encono. Cristina las pone fuera de quicio. Esto también constituye el suelo denso y material de la política, tan unido a la lucha de clases entre ricos y pobres. Ellas también son el resultado de la producción capitalista de sujetos en serie: mercancías femeninas con formas humanas, con su valor de uso y su valor de cambio.

¿Y del odio de sus maridos? De esos machos viriles que ven en Cristina, mezclados con sus maduros atractivos femeninos que les hacen cosquillas desde el cerebro hasta sus partes pudendas, a esa mujer que un flaco feo y bizco ha conquistado, no se la tragan. Primero los humilla que sea el suyo un tipo de mujer que nunca ni siquiera podría posar en ellos su mirada, y que los supera con su inteligencia. Segundo, y como consecuencia, ven avanzar el peligro en la amenaza de un modelo femenino que termine con la sumisión de sus mujeres en las cuales ellos han invertido tanto: toda una vida de negocios turbios y de duro trabajo de oficinas, de atender la clientela, de contar ganado o hectáreas de soja, y de groups financieros para poder “mantenerlas”, como si de amor se tratara esa transacción que los sigue minando por lo bajo y los hace sentir tan vacíos e impotentes y adictos al Viagra. Sienten en la figura femenina desafiante de Cristina –aunque exageren– la revolución en marcha(...)"

lunes, 8 de noviembre de 2010

Hasta Nunca (Más)

Vocabulario dilecto made in La Nación y afines

Setentista: Aguinis y Grondona, entre tantos otros, adoran el empleo de este término. No resulta muy difícil comprender su acepción. Se lo utiliza para referir a todo lo relacionado con la década del setenta. Bah, a todo no: sólo a lo concerniente a “los zurdos montoneros”. Algunos de sus sinónimos podrían ser: “revolucionario”, “marxista-leninista”, “comunista”.

Crispación: sin dudas, la vedette del diccionario. Se utiliza, generalmente, para establecer una fina descripción del clima ciudadano. Por supuesto, siempre queda sobre entendido que su único generador es el equipo gobernante. Los setentistas, a su vez, le han encontrado un significado secreto: Cris-Pasión.

Viento de cola: básicamente este término se emplea para que quede claro que el kirchnerismo tuvo y tiene escasísima incidencia en la prosperidad económica argentina desde 2003 a la fecha. Muchas veces aparece muy cerca de otro término predilecto: “piloto automático”.

Ultra K: sirve para describir el fanatismo ciego de funcionarios o, simplemente, integrantes del populacho. Unos u otros estarían dispuestos a la inmolación por la causa K.

Efecto viudez: diagnóstico que explica el alza de Cristina en las encuestas. Tuvo, es cierto, antecesores como el “efecto carótida”.

NeoKirchnerismo: refiere al tiempo pos Néstor. Antes de la muerte de éste se hablaba del fin del kirchnerismo. Ahora, como una loca pirueta del destino, se habla de neo-kirchnerismo.

Confrontación: pertenece a la familia semántica de “crispación”. Como ésta, siempre se la endilga al equipo gobernante.

Habría: otra gran vedette del diccionario. Morales Solá adora su uso y Majul pudo escribir un libro de 500 páginas gracias a su existencia en la lengua castellana. Básicamente, se lo emplea con el fin de des-responsabilizarse de un chisme “ruidoso”. Mirtha Legrand suele reemplazarlo por “la gente en la calle dice”.

Radicalización: refiere a la peligrosa posibilidad de que alguien K se convierta en “ultra K”.

Ideologizado: contaminado. En general, apunta a una izquierdización de las mentes, sobre todo las mentes débiles de los jóvenes.

Periodismo independiente: definición siempre auto referencial. Denota la pulcritud a la que se pretende ensuciar. Se la suele nombrar como aquello en peligro de extinción de continuar el actual equipo gobernante.

Atril presidencial: síntesis espacial para dar cuenta del sitio preciso detrás del cual se guarece y dispara el enemigo.

Una de arena

Cada tanto una de arena. Esta vez el lúcido Noé Jitrik:

"Para la segunda viuda, la sociedad, lo que sigue es diferente: es posible que más que veneraciones y condolencias en torno del jefe caído –los homenajes pueden venir y ya se están preparando, muchísimos sinceros, otros matizadamente hipócritas–, en su motivación central, o sea la perduración y el mejoramiento, esté atenta a lo que se le puede ofrecer de ahora en adelante, habida cuenta de que mucho se le ofreció hasta ahora. Lo propio de una sociedad es la insatisfacción y a darle alimento se encamina todo. Pero lo que la sociedad no podrá evitar es lo que ya ha sido realizado y que no tiene vuelta atrás. Dicho de una manera cruda, no es fácil que alguien (salvo la furia llamada Pando o las paquidérmicas señoras que fatigan las confiterías de la Avenida Santa Fe) se atreva a poner el retrato de Videla donde antes descansaba, parece muy lejana la posibilidad de rehacer la Corte Suprema, volver a las jubilaciones privadas no tiene ningún sentido para quienes están garantizados por el sistema estatal y así siguiendo. Puedo conjeturar que algunos, por ortodoxas razones y, sobre todo por estar muy contentos con la propia imagen, considerarán que todo lo que se logró no se le debe al jefe fallecido sino a las luchas populares: ése es otro modo de entender lo que fue un jefe como Kirchner que, tal como lo veo, fue un intérprete muy perspicaz de lo que se movía en las profundidades de esa misma sociedad y que actuó con una eficacia muy grande en circunstancias limitadas que para otros ofrecían un imposible. Ni falta que hace enumerar lo que no hizo ni lo que falta hacer para que la sociedad sea perfecta".

domingo, 7 de noviembre de 2010

¡A cambiar porque lo digo yo!

Escribe uno en el diario de hoy:

"No ha habido tiempo para cambios ni retoques. Probablemente tampoco los haya en el futuro, aunque el tiempo y las razones sobren. Cristina Fernández reaccionó frente a una situación extrema como lo hubiera hecho Néstor Kirchner. La excepcionalidad es que el ex presidente ya no está, ni estará nunca más. Ambos, antes en Santa Cruz y desde hace ocho años en el corazón del poder nacional, demostraron siempre un instinto conservador en los trances adversos".

Van Der Kooy repite el mismo equívoco de varios (de sus colegas): porque el ex presidente N. Kirchner ya no está la presidente debe hacer cambios. "Aunque el tiempo y las razones sobren", escribe. ¿El tiempo? ¿Las razones? ¿Qué tiempo y qué razones? Seguramente su tiempo y sus razones (coincidentes, sin dudas, con la de sus patrones).

Ahora resulta que si la presidente no llevó a cabo los cambios que pretende Van Der Kooy y los suyos es a causa de un instinto conservador. Desopilante.

También escribe:

"La permanencia del ministro de Economía es un raro fenómeno que algún día habría que analizar".

¿Un raro fenómeno? ¿Un raro fenómeno para quién?

Es evidente que algunos periodistas han quedado varados en otro tiempo: el tiempo en que ponían y sacaban ministros y presidentes. El tiempo en que desde las tapas y las editoriales realizaban la sucia tarea de respaldar gobiernos carniceros u ocultar la carnicería de gobiernos democráticos. Es evidente, además, que a estos periodistas les está costando mucho adaptarse a los nuevos tiempos. Es cierto, se trata de un tiempo que les rasura los beneficios de los que siempre han gozado por la complicidad política, entre otras. El problema (para ellos) es la distancia cada vez más insalvable que están tomando en relación a los sucesos que pretenden interpretar.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Por buen camino

Cuando desesperados los pasquines locales van detrás de las alumbradoras sentencias del último premio nobel de literatura, Don Mario Vargas Llosa, cuando éste nos ilumina afirmando que "la Argentina está sumida en una crisis de la que no hay indicios de que vaya salir", cuando nos desasna y dice que el nuestro "era un país desarrollado, próspero, y se ha ido subdesarrollando por razones puramente políticas", cuando mesiánico sostiene que "el retroceso argentino se debe al peronismo", cuando...

... cuando tengamos que leer o escuchar todas estas palabras nunca debemos abandonar la férrea certeza, la suprema alegría, de estar avanzando por el buen camino.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Réplica indirecta

Escribe uno en el diario de hoy:

"Un trazo de ese nuevo matiz político podría descubrirse en la única decisión concreta que tomó la Presidenta desde que volvió del Sur, luego de sepultar a su esposo. No le gustó la decisión de Daniel Scioli de convocar a los intendentes bonaerenses en apoyo de ella misma. "Sé lo que son los momentos más difíciles y por eso debemos respaldar a la Presidenta", había dicho Scioli, condescendiente, en La Plata. "No es el momento más difícil, sino el más doloroso de mi vida", le replicó indirectamente Cristina Kirchner. El ministro del Interior, Florencio Randazzo, fue el operador presidencial que armó de argumentos a los intendentes más fieles; éstos le aclararon a Scioli que el jefe, o la jefa en este caso, seguía residiendo en Olivos y no en La Plata".

No es la revista Barcelona, pero se le parece. Para Morales Solá la realidad es de plastilina: le da la forma que sólo a él le apetece. Su pluma ya ha abandonado la tierra. Esto sucede cuando se tejen causas-efectos de lo más insólitos. Su montaje de la realidad es tan desopilante como mal intencionado. Él tiene adelante un vaso y lo describe como una mesa. Si pasa pasa.

Cebo

Hay personas a las que una simple foto en el diario les basta. Y hay diarios (directores de diarios) que saben de esto.

Hace tiempo ya que el pasquín de Fontevecchia ha decidido poner en práctica el ataque mediante imágenes, simples imágenes más algunas palabras de relleno. Lo hacen porque confían en que alguien va a creer en esas imágenes apenas las vean.

Foto uno, dos y tres: el acusado del asesinato de Mariano Ferreyra con la periodista S. Russo, el ministro de educación A. Sileoni, el ministro de economía A. Boudou.

Foto cuatro: el ministro del interior F. Randazzo con un reloj que supuestamente cuesta 100.000 pesos.

Foto cinco: Osvaldo Papaleo y su ex mujer en una fiesta de Clarín en el año 1989.

Foto seis: D. Gvirtz, G. Mariotto y otros reunidos en un bar de Aeroparque.

Como versión máxima de la cobardía los pasquines colocan la foto y chau. Las palabras que las acompañan, generalmente, no dicen nada relevante. La misión consiste, lisa y llanamente, en ensuciar: sin más fundamentos que el de la propia imagen. Lo hacen porque saben que buena parte de sus lectores odian la letra K. Y el odio limita, restringe, simplifica. El odiador necesita, tal vez como método de supervivencia, más motivos para odiar. Y los pasquines se lo sirven en bandeja.

¿Alguien duda de que Fontevecchia, por ejemplo, sabe muy bien que esas fotos demuestran tanto como nada? Lo sabe. Pero el amarillismo, la mala leche, la ley Gelblung ("que la verdad no te arruine una buena nota"), los intereses privados y el sumo respeto a la idiotez de muchos de sus consumidores pueden más.
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