martes, 12 de abril de 2011

El Flaco. Diálogos irreverentes con Néstor Kirchner. De José Pablo Feinmann (6)

Estamos otra vez sentados. Así, a su derecha, me siento su Ministro del Interior. Debemos llevar más de una hora hablando. ¿Nos dijimos algo importante? Decido ir a fondo. Decirle lo principal que vine a decirle.
-Néstor, hay una decisión que tenés que tomar. Si querés, claro. Pero es la base, el punto de partida de todo. Tenés que abrir una nueva etapa histórica. Tenés que romper con el peronismo. Vi algunos actos tuyos y vi con alegría que no había fotos de Perón, una que otra de Evita. El peronismo es la antipolítica. Nada nuevo puede salir de ahí. Es un aparato. Nada más. Un aparato es una pura inercia. Se mueve por inercia. Se mueve por la guita. Por las ambiciones sin contenido de los corruptos, de los aventureros. Un aparato es una cosa. Es como una piedra. No va a cambiar nunca. Al contrario, está hecho para no cambiar. Tenés –es mi opinión, eh- que crear un partido de centroizquierda. Las bases ya están. Son los asambleístas de 2001, de 2002. Se quedaron huérfanos porque se jugaron a la política sin conducción. Sin jerarquías. (…) No hay política sin jefes. Ahora vos tenés el Estado. Ellos no querían tomar el poder. Construirlo afuera. Boludeces. Lecturas mal leídas. Pero buena gente. Con esa base y el Estado se puede crear algo nuevo. Una nueva forma de hacer política. Alejada de las mafias. De los mafiosos. Con gente nueva. Con…
-Eso lo pensé mucho, José. ¿Cómo no lo voy a pensar? Pero no es fácil dejar de lado el peronismo. ¿Vos sabés el poder que tiene?
-Un poder viejo. Que se vende al mejor postor. Que se vendió a Menem. ¿Creés en serio que te van a apoyar sinceramente? No, apenas puedan te clavan un puñal. En serio, te clavan un puñal. Si querés hacer política con ellos, tenés que ser como ellos. Cambiar, no los vas a cambiar. Se van a disfrazar de corderos. De amigos tuyos. Pero no son amigos de nadie. Sólo del poder. De la guita, la droga, la prostitución, el juego clandestino. Tuyos, no. (…) El peronismo es una cueva de escorpiones. Te matan y te dicen: “Perdoname, es mi naturaleza”. Y sí, lo es. Porque son eso: escorpiones.
-Me gusta la idea del centroizquierda. En serio, me gusta. Pero, ¿vos creés que desde ahí voy a acumular poder?
-Pero no se trata de acumular poder a cualquier precio. Suponete que mañana le afanás a Duhalde todo el aparato. ¿Triunfaste? ¡No! Perdiste. Perdiste tu identidad. Ahora sos Duhalde.
-¿Quiénes me van a seguir?
-Hay que sacar de nuevo a la calle a los asambleístas de diciembre del 2001. Están ahí. No se fueron.
-No creas. Mirá la cantidad de votantes que hubo en estas elecciones. La gente quería volver a lo tradicional. Un Presidente, un parlamento…
-Y el eterno bipartidismo.
-¿Y el PRI en México? ¿Y los yankis? Demócratas y replublicanos. Siempre la misma historia.
-Néstor, si vos impedís que el peronismo se convierta en el PRI, pasás a la historia grande de este país.
-No me pedís nada vos.
-Para pedirte nada ya debés tener un ejército de lameculos.
Se queda pensando. Cuando lo hace gira la cabeza hacia un costado. El contrario del que está uno. Se pone a mirar algo. Uno no sabe qué. Por ahí, nada. No mira nada. Se mira adentro. Busca. De pronto, el ejercicio se acaba y te mira de golpe:
-¿Cuántos poderes hay en la Argentina?- pregunta.
-En cualquier lugar del mundo hay muchos poderes.
-No, no, esas boludeces ya las conozco. La multiplicidad de poderes. Todo se multiplicó en los últimos años. Sin embargo, la globalización es una. Que no jodan. Es una. Son ellos quienes nos globalizan. Nosotros, de boludos, nos dejamos globalizar.
-Hay dos poderes en la Argentina. Los dos que Menem armonizó: el establishment y el peronismo. Menem sometió el peronismo al establishment.
-Entonces no los armonizó.
-Fue una armonía, pero desigual. Menem convenció al peronismo que el gran negocio, en los noventa, con la URSS hecha pelota, era seguir al establishment, al neoliberalismo. Nadie dijo que no. Total todo se había ido a la mierda. Era la hora de ser socios de los triunfadores, de ser parte de la gran cosecha, de afanarse el país con ellos. Esos dos poderes siguen siendo los de hoy.
-¿Y vos proponés que yo me abra de los dos?
-No, que crees uno nuevo.
-¿Y mientras tanto en qué me apoyo?
-Ni el peronismo ni el establisment te pueden atacar por lo menos durante un año y medio. Si abrís un nuevo espacio, muchos te van a seguir. De todos lados. Peronistas que están hartos del aparato, gente de la izquierda, de los derechos humanos, empresarios podridos de los carcamanes del peronismo, hasta Estados Unidos. En serio, puede interesarles una fuerza nueva, democrática, lúcida, limpia, más que la mafia del aparato duhaldista.
-A mí me interesa eso. Y lo voy a intentar. Sobre la marcha se verá cómo viene la mano. Para hacerlo voy a tener que hablar con todos. La política es eso, eh. La política es no hacerle asco a nada.

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