domingo, 30 de enero de 2011

Ensalada rusa de antología

¡Silencio, es domingo y en los pasquines de turno nos habla la Civilización.

Otra vez más el inefable de M. Solá no puede hacer un mejor compendio de su enrevesada manera de interpretar las cosas de su mundo loco. Hoy pretende que lloremos porque Mr. Obama nos saltea en su visita a la región; hace unos meses la corrían por derecha a Cristina ("la derechización K", batían) por lo del yeite de Wikiwiki más un supuesto arrime de bochín a la manija yanqui: ¿en qué quedamos? Como Moralito se acuerda de las pavadas que escribió antaño y teme que algún otro también se acuerde intenta zafar, mediante sus locas sopas de letras para lectores de bermuda con Blackberry enganchadito en el cinturón, argumentando no se qué. Por el lado de la Caras de la política, perfil.com, Nelson también pretende que lloremos porque USA no nos tiene en cuenta: "USA quiere a Chile, a Brasil y a nosotros no, ¡buaaa!", insinúan.

¡Pero tan desfasados pueden ser como para no poder dejar de pensar a las relaciones internacionales bajo el dominio pleno de USA! ¡Tan incapaces son como para no advertir que el mundo ya no es el mismo que hace cuarenta años atrás, que ya no es indispensable cobijarse entre las bolas del Tío Sam! ¡Moralito, Nelson! ¡Es posible abrir la cancha muchachos! ¡El mundo es enorme, es posible chamuyar y meter negocios con Kuwait, con Qatar, con Turquía, con Ifsg&#tán también! ¿¡Tanto cuesta dejar de pensar el mundo en términos de Autoridades y Súbditos!?

Para colmo, ¿de dónde carajo sacaron que cuando nos amábamos con la gringada nos fue bien? Toda la milicada del siglo XX que padecimos (vos no Moralito) siempre miró pal norte, siempre encontró en el norte la guita, la pólvora y la vista gorda. Después fue el turco el que se jugó sus buenos sets con el padre del sátrapa y otra vez nos garcaron 6-0-6-0. Obviamente que toda la culpa no fue solo de USA sino de los garcas vernáculos.
El Pepe "moco tendido" no sólo llora porque la gringada nos gambetea sino que además, en un juego soez de literatura playera, declama toda su incontrolable admiración por el Tío Sam y sus sobrinos. La baba le llega al suelo con los modales hiper civilizados de Mr. Obama para con la derechada y riflesca republicana. ¡Pero ey, Pepe Le Moko! Te faltó decir que al morocho lo tienen un poco apretado del escroto, hasta le boletearon a una congresista. ¡Siglo XXI Pepe! Si vos querés creértela creéla nomás, pero... no da para abrazar la ingenuidad cuando te conviene para meter un palo. Pepe, Nelson, Moralito y mil etcs.: el Odio les quedó huérfano muchachos.

Pero la cereza la pone Moralito. El tipo es brillante, Julio Verne es poco a su lado. Es como si el tipo pensara: "¡má sí! meto todo revuelto, merca con Obama, Moyano con Aníbal, aviones con Cristina... y chau, total el que me lee a mí lo único que rastrea es la posibilidad de odiar más a los K y sentir que vive en el medio de un tremendo quilombo". Lo fantástico de Moralito y de tantos otros es que el tipo escribe para el domingo basándose en la clarineteada y en la nacionalesca de toda la semana: de lunes a sábado manufacturan la mierda y el domingo la procesan, la comprimen y le ponen Opinión... ¡sale una rusa!

sábado, 29 de enero de 2011

Tremendo Libro

A partir de la historia completa de una familia, cuatro generaciones desde comienzos del siglo XX hasta nuestros días, se nos permite asistir, además, a la trama pública y privada de la Argentina. Trama llena de padeceres, pérdidas, alegrías módicas, sangre y distancias irreconciliables. La prosa de Cristina Zuker es limpia, fluída y tan vertiginosa como la actividad a la que se somete al lector. Es ella quien decide abrir las tripas de su experiencia de vida (el dolor y las ilusiones aguerridamente entreverados) para, si acaso fuera posible, poder llegar a comprender algunas causas, algunos motivos, de tanto reveses y tantas tristezas aquí y allá.


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