viernes, 30 de septiembre de 2011

Un kilo de cipayitos por favor




Obama no nos quiere” titula Mariano El Vetusto hoy en La Nación. Es fácil saber de qué va la nota. Así y todo, como es su insana costumbre, no deja de provocar sorpresas. Para empezar, el título es fantástico. Tiene esa dosis llorona que todo cipayito vernáculo suele tener, como si en realidad estuviera diciendo: “Papá no me quiere”. 

Refiriéndose a todas las irrespetuosidades de la Argentina reciente hacia Sam, el tío, mariano El Vetusto alude a aquella vez de la cumbre en Mar del Plata (2005): “… una serie de desencuentros en los que habría que incluir, de parte argentina, el mal momento que pasó George W. Bush cuando el presidente Kirchner se unió a Hugo Chávez para humillarlo en la reunión de Mar del Plata de 2005…”. 

Difícil ser más estúpidamente sobón que Mariano El Vetusto con el angelical George W. “El mal momento”, escribe sin rubor. ¿Hay alguien sobre la tierra (descartando Texas) que pueda considerar injusto un mal momento para Bush? 

Después de decir que Obama sintió “como propia” aquella ofensa a Bush, El Vetusto escribe: “No sólo Bush sino también Obama, por lo visto, no quieren a los Kirchner”. Éste, a decir verdad, era el título que hubiera deseado poner el batidor de cuarteles que escribe: “Obama no quiere a los Kirchner”. Raro que no se animó, habiéndose animado a tantas… 

Más adelante, la ya clásica: “USA quiere a Dilma y no a nosotros”, “Obama visita Brasil y no a la Argentina”. Lo más parecido a un infante reclamando el cariño de los mayores. 

¿Qué tiene que suceder para que sujetos como El Vetusto abandonen ese esquema sobón a la hora de pensar el desarrollo político-económico de una nación? ¿Hasta cuándo van a seguir viviendo en la Guerra Fría? Todo bien con que sean conservadores pero ¿qué es lo insisten en conservar? ¿Ni siquiera son capaces de ver los resultados catastróficos que la sumisión a USA le implicó a toda la América Latina a lo largo del siglo XX? Que los gerontes escriban pensamientos gerontes, vaya y pase. Lo dramático es que en medios como La Nación la gerontología de pensamiento es una epidemia aun entre los “jóvenes”. 

Mauricio Alonso.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Gino Germani se retuerce en la tumba


"(...) Gino Germani (1911-1979), el fundador de la carrera de Sociología en Argentina, se quejaba porque decía que cuando gobernaba el peronismo lo discriminaban por gorila y cuando había golpes militares lo perseguían por comunista. El era un liberal de izquierda, algo muy habitual en el hemisferio norte y muy poco comprensible en el sur. Cansado, en la dictadura de Onganía terminó yéndose a enseñar a Harvard (...)

(...) Le queda ayudar a que en la Argentina se vaya tolerando mejor a los liberales de izquierda como Gino Germani, porque también desde esa subjetividad liberal de izquierda escribe PERFIL (...)".

domingo, 25 de septiembre de 2011

El maravilloso y loco mundo de Mariano



"(...) Como parte de su ofensiva cultural, el Gobierno ha promovido sobre todo entre los jóvenes, que todavía no tienen memoria propia, un relato maniqueo sobre nuestro pasado en el cual el kirchnerismo, y sólo él, expresa la verdad de todo lo ocurrido desde que somos nación. Del lado del no kirchnerismo, mientras tanto, campean dos versiones en contraste. Para algunos, a quienes llamaremos minimalistas , no hay que caer en una exageración antikirchnerista simétricamente opuesta a la de los kirchneristas, suponiendo, en cambio, que la realidad viene mezclada y que hay que separar pragmáticamente aquellas áreas donde el Gobierno es fundamentalista de aquellas otras donde se ha moderado, particularmente a partir del reemplazo de Néstor por Cristina Kirchner, teniendo en cuenta que ha sido gracias a esta moderación que el 14 de agosto Cristina, con el 50 por ciento de los votos, superó ampliamente el magro 30 por ciento que respaldaba a su marido. ¿Por qué no pensar por ello que a partir del 23 de octubre Cristina quizá prolongue esta veta "suave" que le ha dado tantos resultados?

Los maximalistas de la oposición piensan, al contrario que, manteniendo la meta de Néstor de "ir por todo" aunque ya no su estilo de avanzar frontalmente, el cristinismo es una nueva vía de aproximación al poder total. Para esta versión maximalista, debe aceptarse otro relato de la ofensiva cristinista en pos del mismo empeño que el kirchnerismo inicial. Según este otro relato, en los años setenta los montoneros armados pretendieron conquistar el poder mediante la violencia. Pero fracasaron. Su nueva versión, los montoneros desarmados, también procura a partir de 2003 todo el poder, pero ya no mediante las armas, sino mediante una batalla cultural para conquistar por lo pronto las mentes juveniles, parte de las cuales empezaron a exaltarse en el velatorio de Néstor Kirchner. El paso de la primera a la segunda versión montonera se ha dado en el marco doctrinario que ofreció en tiempos de Mussolini el comunista italiano Antonio Gramsci, quien sostuvo que no había que ir hacia el poder mediante un método de choque, sino mediante una acción cultural que ocupara, más que las barricadas obreras, las mentes de la clase media: los intelectuales, los artistas, los estudiantes?

¿No es esto lo que está procurando hoy el cristinismo, sobre todo con los avances de La Cámpora, que, con el constante apoyo de la Presidenta y detrás de su hijo Máximo, ha alcanzado posiciones hasta ayer inimaginables que van desde el adoctrinamiento de los futuros diplomáticos que estudian en el Instituto del Servicio Exterior hasta el despliegue de nuevos centros de expansión entre los niños, a través de campañas como la de La Cámpora kids? A estas nuevas penetraciones se suman, por supuesto, el Fútbol para Todos, que instala diariamente el mensaje kirchnerista en el corazón de la pasión deportiva que nos embarga, y las arengas que lanza, con sus discursos también diarios, la propia presidenta. Esta intensa campaña por conquistar las mentes se agrega, en fin, a las previsibles claudicaciones de aquellos opositores que ya se sienten vencidos, de la cual ha sido un ejemplo saliente en estos días la inauguración, por parte de Felipe Solá, de un método cauteloso de emigración hacia el oficialismo al que podríamos denominar borocotismo gradualista".
La Nación.

sábado, 24 de septiembre de 2011

SOY LA MIERDA OFICIALISTA. CARLOS BARRAGÁN (2)

CRISTINA: TODO LO QUE ES

Este libro ya está terminado, aunque usted no haya llegado a la última página. Ya escribí todo el resto, menos esta parte que es sobre la Presidenta. 

Por algo postergué tanto escribir sobre ella. De entrada nomás porque la Presidenta no es solamente una presidenta, es Cristina, es la compañera de Néstor, es la líder del gobierno, es la que va timoneando este barco que se sabe atravesó y espera tormenta tras tormenta, pero sobre todo es la que nos inspira a todos los que creemos en este gobierno. Es raro que una líder sea también una musa inspiradora, pero en el kirchnerismo muchas cosas son raras. Y Cristina es la rareza más grande con la que contamos. Porque la sentimos cerca del corazón –porque a Cristina se la quiere mucho- y al mismo tiempo la sentimos lejana en su genio y capacidades. Cristina es más inteligente, más audaz y más fuerte que los que la seguimos. De esa manera encarna una especie de amor imposible: la mina que es tan pulenta que nunca nos daría bola. 

Cristina es muchas cosas, por eso me cuesta escribir sobre ella. 

En principio Cristina fue aquella senadora atractiva que mirábamos extrañados de tan inteligente, linda, discutidora y buena argumentadora que era en medio de tanta mediocridad. La que se asqueó del menemismo y desde su banca solitaria se dedicó a criticar y a denunciar las brutalidades de sus políticas de mercachifles. Después Cristina fue la mujer del candidato que nos recordaba a Tristán, todavía mojados por la ola del desencanto y el “que se vayan todos”. Y ahí Cristina, que ya tenía fama de carácter fuerte, era la que iba a manejar al tonto de Tristán que miraba y hablaba torcido. Por aquellos el primer enigma sobre la pareja presidencial era cómo había hecho ese pingüino feo y medio tonto para enganchar a semejante mina. Pero rápidamente, para los medios que hoy juran que no son dominantes de nada, ella también dejó de ser la dominante en esa pareja para ser una morocha con alma de rubia tarada, interesada solo en comprarse carteras y zapatos. Era más sutil, se ve, volver tonta a Cristina para poder dedicarse de lleno a Néstor que pasó de ser un bobo a ser un zorro astuto.

Y vino Cristina Presidenta. Néstor contó que cuando le fue a decir a Magnetto que la candidata iba a ser ella, Magnetto se la bochó. No la querían. Y ahí fue que empezaron los problemas con Clarín. El poder y la política tuvieron todo que ver. Pero mi amigo berlanga sospecha que por el carácter de Néstor, le debe haber dado por las pelotas que le tocaran a su chica. No sé cuánto de cierto habrá en esta hipótesis, pero me gusta pensar que el amor también tiene que ver en los vaivenes de la historia. 

Asumió Cristina y apareció la discusión sobre su cargo: si era presidenta o presidente. Con esa polémica ya aparecieron las primeras consideraciones lingüísticas, institucionales y gorilas. Los peronistas eran tan brutos que desconocían que los adverbios no tienen artículo. Porque no se le dice “pacienta” a la mujer que va al médico, ni se le llama “disidenta” a la señora que disiente con uno. En aquella discusión yo estaba con los que preferían Presidente, por respeto al idioma y respeto a esa falsa neutralidad del castellano para el cual lo universal siempre es masculino. Sólo cambié de parecer cuando alguien me advirtió que las “sirvientas” sí están nominadas en su género. En ese momento me di cuenta de que Cristina venía a hacer cosas importantes y a decirnos cosas importantes. Como ésa: que si las mujeres que limpian casa son sirvientas, las que presiden el país son presidentas. Porque con Cristina siempre fue más que claro que el poder lo ejercía una mina y no una mujer, que de alguna manera es una forma de decir no-hombre. Una mina es una entidad acabada en sí misma, hecha y derecha, una mina se para frente al mundo de los varones para disputarle sus derechos adquiridos por simple machismo. Por eso Cristina se hace fuerte en sus palabras, en sus gestos, en sus decisiones políticas, pero también en su maquillaje, su pelo largo, su rouge y sus tacos altos y puntiagudos. Y no usa pantalones. Tengo la sospecha de que tendría ganas de ponerse unos lindos pantalones y andar cómoda y abrigada cuando le toca ir a un acto al aire libre en pleno invierno. Pero no, descarta los pantalones para decirnos que con pollera y taco se puede tener fuerza y coraje y aguante. Cristina como diciendo “si los varones usan pantalones, problema de ellos, no hay que ponerse los pantalones para mandar y tomar decisiones difíciles y arriesgadas”. 

Cristina también es madre, es la vieja de Máximo y Florencia. Y eso siempre lo tengo en cuenta, sobre todo cuando aparece en las miserables y mentirosas tapas de la revista Noticias. Cristina bipolar, Cristina sin maquillaje, Cristina loca, depresiva, gorda o flaca, fea, chorra, falsa abogada. El colmo fue una tapa donde apareció un tobillo. Sí: un tobillo de la Presidenta de la Nación. Porque Cristina no tiene los tobillos elegantes, gráciles y delgados como los de Fontevecchia. Entonces pienso en lo poco hombre que hay que ser para disponer de esos recursos para hablar mal de una mina en tu medio. Y pienso en su hijo varón –lo pienso desde la lógica del barrio, la de un hijo con su madre- y las ganas que le deben dar a Máximo de mandar bien a la mierda a los que ofenden así a su vieja. Pero la política tiene estas desventajas, cuando uno es funcionario público no hay códigos ni buen gusto que limiten las cosas. Menos cuando las “embestidas contra la libertad de prensa” empezaron quitando la posibilidad a los políticos de hacer juicios por calumnias e injurias a los periodistas, que venden sus productos gracias a las injurias y a las calumnias.


Cristina también es los setentas. Es esa chica fumando un Jockey Club en La Plata, otra linda militante de la JP encarnando a toda una generación que hoy nos cuenta la historia sin pedirle permiso a los que venían quedándose con su historia como mejor les convenía. Esa chica que se rajó para el sur con su marido y compañero (dos pendejos) escapando de lo que tantos escapaban por aquellos años: de la tortura y de la muerte. Esa chica que algunas décadas después pudo decirles en la cara a los dueños del mundo, y desde la capital misma de los dueños del mundo, que su sistema era una trampa para los pueblos que merecen ser dignos y libres. Esa chica que vino a decirnos que vivimos en un país que puede sentir orgullo, y que merece sentir orgullo. Que podemos levantar la voz y decir con tranquilidad de espíritu que el FMI es una estafa, que el sistema financiero se afana todo lo que puede, y que ya no somos un bochorno mundial, indignos y serviles dispuestos a pagar y lavar la mugre de las fiestas que organiza el dinero del poder. 

Cristina también es la mujer de Néstor que murió. Es la que vel´a su hombre y compañero de toda la vida en medio de las muchedumbres que le daban pero que a la vez le exigían fuerza. En aquellos días yo pensaba que no hubiera sido criticable si Cristina dejaba todo y se volvía a su casa de Río Gallegos. Hubiera sido un desastre político, pero me parecía una desproporción pedirle que siguiera adelante cuando los buitres político-editorialistas no esperaban ni un minuto para lanzársele en picada. Ella que a pesar de su evidente pudor de militante y funcionaria no podía esconder las miradas de enamorada para con el flaco feo de su marido. Las miradas en la asunción de Néstor, los abrazos en los actos… bueno, gestos de la gente que se quiere.

Pero Cristina ni siquiera se tomó quince días para reponerse. Terminó los trámites helados de la muerte y continuó como un empleado cualquiera. Un empleado no deja su laburo cuando queda viudo. La chica de los setenta se asumió como una empleada del Estado –y del pueblo de su país- y siguió empujando el carro en medio de los palazos. Ahora estaba sola, el supuesto doble comando estaba terminado, Néstor que era “el poder real” ya no estaba. Ella sola no iba a poder. Los adversarios externos afilaban los cuchillos y advertían –propiciaban- la destrucción desde adentro, la bolsa de gatos, la pelea por “los lugares”, el desorden de la tropa, la rienda para bestias que ya nadie sujetaba, los sindicatos desbocados, y sobre todo la debilidad de una mujer viuda. De nuevo Isabelita. Sí, en el frenesí de la rapiña compararon con Isabelita a la chica del pelo sobre los ojos. 

Cristina todavía no se quitó el negro de su ropa. Ese color coloca a Néstor presente aunque ya no esté, y lo coloca como ideólogo de esta gestión y como el marido que falta. Y ella lo llora frente a las multitudes que le siguen dando los “Fuerza Cristina” y le exigen fuerza. Mientras también se escuchan los “te queremos Cristina” que ella devuelve con sus “yo también los quiero mucho”. UN diálogo que tiene poco de crispación y odio. 

Yo espero el día en que Cristina aparezca con ropas de colores, porque quiero creer que el dolor la va a ir abandonando. Y espero que algún día –lo escribo pensando que debería omitirlo- en que encuentre a un hombre que la acompañe y la haga feliz. Porque si ella puede darnos esperanzas y alegría, no se merece menos que eso.


Cristina es la que dijo hace un tiempo atrás que no se moría por ser presidenta de nuevo, que ya había cumplido con creces los sueños de cualquier militante político. En ese discurso en donde parecía dudar de presentarse para un nuevo mandato. Antes de que todos entendiéramos como un mensaje hacia adentro que decía “pórtense bien porque yo no voy a ponerme al frente de un gobierno donde todo sea un desmadre”. En ese discurso en que dijo “estoy cansada” y todos nos quedamos pasmados. Cristina cansada, la incansable, corajuda, la que aguanta todo está cansada y qué va a ser de nosotros. Ese discurso que una oyente de Radio Nacional –una mujer, claro- supo decodificar inmediatamente mejor que nadie. El mensaje de la oyente fue “Cristina dice que está cansada. pero ojo. Porque cuando yo en casa digo que estoy cansada no quiero decir que estoy cansada, quiero decir que se terminó, que estoy enojada”.


Cristina fue la soberbia y la crispación, “el tonito de maestra ciruela” como les gustaba detestar a los que la sufrían en la presidencia. Un tono que nunca me molestó (de Cristina nunca me molestó nada, debo confesar como dijo alguna vez Diego Gvirtz “Cristina es perfecta” asumiendo ese pecado que muchos callamos). Pero la verdad es que ella cambió su manera de hablar, porque quizás sin darse cuenta al principio intentaba tener una autoridad masculina que no necesitaba, quizás porque estaba más nerviosa, quizás porque creía que era mejor esconder a la Cristina más tierna o sensible. Y qué mala suerte tuvieron cuando eligieron el concepto de crispación para nombrar a eso que ella provocaba. Cris-pasión lo tradujeron inmediatamente, una pasión que terminé de descubrir hace poco, cuando fui a la inauguración del Museo del Bicentenario. Ahí pude ver por primera vez a Cristina dando un discurso. Llegó sobre sus tacos que parecen tener una prefijada línea de puntos exactos donde pisar. No estaba cerca, unos quince metros que fueron suficientes para ver que los ojos negros le brillan de una manera rara y encendida, como en el tango. Y entonces entendí –experiencia inédita y crítica para un recién llegado a esto de las pasiones políticas- lo que genera un líder en quienes lo siguen. Esa tarde fría y lluviosa hubiese dicho “y ahora todos al río que los voy a llevar nadando hasta Colonia” no lo hubiera dudado. 

Pero lo mejor de Cristina es que no lleva a nadie a nadar en un río helado. Ella nos sacó de un naufragio y nos trajo hasta una playa.

¿Tengo que buscar la ecuanimidad y decir qué cosas faltan, qué cosas están mal, qué cosas quedan por hacer? ¿Qué de todo eso es responsabilidad de Cristina? 

El problema acá es que el gobierno podría hacer las cosas mucho mejor, y he aquí su gran defecto: que Cristina es perfecta en un país imperfecto.


Y releo para corregir este último texto que escribí para el libro y entonces me doy cuenta de que ponerle “Soy la Mierda Oficialista” le hace justicia. El kirchersimo, una movida que nace con el entusiasmo de la rebeldía, el amor, la muerte y la juventud no tiene a la mesura ni a la moderación como valores interesantes. Al fin y al cabo “moderado” es un premio que la hipocresía le da a quien le conviene. La moderación como una prolija filosofía de vida que surge del discurso mediático más salvaje y módico, el que actúa una falsa mesura para esconder sus odios, intereses, resentimientos y libidos nada moderados. Tan inmoderados que deben ocultarlos. 

Abandonar la competencia por ver quién es el más moderado de todos fue una gran victoria. En estos años también aprendimos  que existen premios que es mejor no ganarse nunca.    

domingo, 18 de septiembre de 2011

Estimado Mariano:


FECED LE PIDIO A GRONDONA POR CARTA QUE DENUNCIE A LOS QUE PERMITEN "LA INVASION IDEOLOGICA".

El hombre obsesionado con el demonio rojo

Faltaban cuatro años aún para que el gendarme jefe de la Policía de Rosario, se convirtiera en el mayor genocida de la zona durante la última dictadura militar. En la misiva muestra todo su fanatismo por la "lucha antisubversiva".

Por José Maggi

"En esta guerra sucia que nos quieren imponer, para ganar -porque el que pierde muere- es fundamental entre muchas otras cosas tener presente este principio doctrinario que sintetizó un veterano de la Guerra de Argelia el coronel Lacheroy: 'Si no comprendemos que los principios éticos en que hemos sido formados para la guerra clásica no sirven para la lucha contra la subversión, perderemos. Para la lucha contra la subversión hay que meterse en el lodo, ensuciarse y salpicarse. El que no lo entienda de esa manera, más vale que se rinda de antemano'. Y como yo ya me considero veterano le agrego: Rendirse nunca, enlodarse, sí; pero nada más ni nada menos que lo indispensable para vencer". Con esta frase remataba su carta el comandante de gendarmería Agustín Feced. La misiva dirigida al periodista Mariano Grondona está fechada el 23 de octubre de 1972 cuando Feced ya llevaba dos años y cuatro meses como jefe de la policía de Rosario. Esta semana el fiscal federal Gonzalo Stara la usó como un elemento fundamental en su alegato en la causa que ahora lleva el nombre de Díaz Bessone, pero que antes estaba caratulada como Feced.

La carta estuvo motivada en un programa televisivo sobre Violencia y Subversión que había salido poco tiempo antes al aire. El gendarme se define en el texto como "un ciudadano preocupado por las cosas de mi Patria, la de San Martín y Belgrano y de la bandera celeste y blanca pero con el Sol de mayo en su centro, a diferencia de unos pocos pseudo argentinos que lo sustituyeron por una estrella roja de cinco puntas que izaron en muchas escuelas y mástiles del país, a punta de pistola, en presencia de los niños luego arriar la Bandera nacional".

Feced le explicaba que "desde hace dos años y cuatro meses soy el jefe de la Policía de Rosario", tras lo cual marcaba a su enemigo número uno: el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), una de las más letales". A renglón seguido se quejaba por los ataques del ERP en Rosario, frente a los cuales "estábamos como turco en la neblina: nos pegaban de todos lados, estábamos en un ring en una pelea con una ominosa venda sobre los ojos, el contrario nos pegaba a gusto, cuando y donde quería. Naturalmente lo hacia donde más nos dolía: matando los hombres nuestros". En verdad una figura que en los tiempos venideros Feced iba a aplicar a los militantes detenidos.

El entonces jefe de la policía rosarina marcaba que "luego del pasaje a la persecución y con la situación controlada seguimos hasta hoy esperando el final de la batalla de Rosario. Esperamos ganarla asi como esperamos que se ganen las de Córdoba, Buenos Aires y Tucumán para asi ganar la guerra. En esto hay que copiarlo a Martin Fierro: al enemigo hay que ensartarlo con el puñal, levantarlo y recién bajarlo cuando esté bien muerto".

En la continuidad del texto Feced desnuda su horror tras un allanamiento de la Facultad de Filosofía: "tengo un casette de dos horas donde la profesora hablando de marxismo no lo hace académicamente como corresponde: impresiona escuchar como adoctrina a estos chicos que recién salen de la secundaria. Sintéticamente les mete a presión en el cerebro que es todo falsa ideología en este mundo burgués que vivimos, falsa ideología el hogar burgués porque de él salen hijos burgueses, falsa ideología la religión, etc, etc. Lo único que no es falso es el marxismo porque está contra la explotación del hombre por el hombre".

Sobre las jóvenes estudiantes de esa casa de estudios, Feced también tenía críticas ya que "tienen un desprecio olímpico por el respeto a sí mismas". "Todo es falso, lo que no es falso es el relajo en que desenvuelven su conducta personal: hasta cobran el acto sexual con los estudiantes".

"No se asombre Doctor, en Filosofía por lo menos son precavidas, estoy aburrido de encontrarle en las carteritas los sobres de pastillas anticonceptivas". "Le aclaro, no crea que soy un monje pero las prostitutas deben estar en lupanar que es su habitáculo natural. Si llegan al coito dentro de una facultad no sería para escandalizarse".

En otro tramo Feced se horroriza porque "en las facultades las paredes y el estrado donde da clases el profesor está pintada la cara del "Che" Guevara, que" escribió un manual para matar policías en su propia patria".

"Que bueno sería que por la televisión que llega hasta las alcobas de los argentinos mostraran bien clarito todo este montón enorme de cosas para desenmascarar a quienes por vocación o por criminal irresponsabilidad consienten la invasión ideológica"

"Habría que ventilar bien estas cosas desde los lugares de difusión (incluyendo a los órganos del estado, aunque no muy aconsejable este último por poder atribuírsele parcialidad) para que sepan la verdad desde los niños hasta los jueces. Si yo voy y lo digo desde mi condición de Jefe de Policía, estamos tan desprestigiados los canas que van a decir que son mentiras. Deben hacerlo las personas de predicamento, solvencia y reconocida autoridad moral y respeto, como ciudadanos esclarecidos, no comprometidos (frase beat de moda) con ninguno de los bandos, pero sí hijos del país y comprometidos con él".

La respuesta de Mariano Grondona fechada el 02 de noviembre de 1972 reza: "Su carta es alentadora para quienes como yo tratamos de alimentar nuestros medios de comunicación con mensajes constructivos y contiene además observaciones sobre la lucha antisubversiva que he recogido con todo interés. Aprovecho esta oportunidad para saludar a usted muy atentamente deseándole éxito en su difícil y patriótica gestión".

sábado, 17 de septiembre de 2011

ARGENLEAKS. SANTIAGO O’DONELL (6)

M/// MASSA

De todas las críticas hacia Néstor y Cristina Kirchner emitidas por una gran cantidad y variedad de políticos, empresarios y diplomáticos, que por diferentes motivos y en distintos momentos pasaron por la embajada estadounidense entre mediados de 2004 y principios de 2010, en los cables filtrados por Wikileaks nadie se despacha con más saña contra el matrimonio presidencial que el ex jefe de Gabinete y actual intendente de Tigre, Sergio Massa.

Acaso sus descalificaciones hacia la Presidenta y el fallecido ex presidente, reveladas hace unos meses por el diario El País de España, podrían atribuirse a un mal día del entonces flamante ex funcionario. Sin embargo, otro cable filtrado por Wikileaks sugiere que, aun mientras estaba en funciones, Massa no ocultaba el profundo malestar que le causaba el gobierno del que formaba parte, y lo compartía abiertamente con su equipo de trabajo. . El despacho cuenta cómo un asesor de Massa, Jorge O’Reilly, defenestró al gobierno delante de una delegación de inversores y de un diplomático estadounidense. Lo que más llamó la atención al autor del cable fue el lugar elegido para ensayar esas críticas, ya que O’Reilly las formuló en su propia oficina de la Casa Rosada.

O’Reilly es u importante empresario inmobiliario de la zona norte, ex rugbier del Club Atlético San Isidro (CASI) y numerario del Opus Dei, que fue llevado al gobierno nacional por Massa como asesor ad honorem durante su paso por la jefatura de Gabinete entre junio de 2008 y julio de 2009.

Según el cable de la reunión de O’Reilly con los estadounidenses, el asesor de Massa predijo un horizonte de devaluación, recesión y fuga masiva de capitales para ese año 2009, escenario que no se materializó, contradiciendo las predicciones optimistas del gobierno. El entonces representante del gobierno opinó también que en la Argentina no había seguridad jurídica.

En respuesta a preguntas de inversores sobre los pasos que debe tomar el gobierno de la Argentina para atraer nuevos fondos para sostener la inversión en infraestructura primaria, O´Reilly dijo que para crear un buen clima de negocios en la Argentina no hace falta ser un científico de la NASA. La Argentina necesita seguridad jurídica, regulatoria y legislativa, opinó.

O’Reilly dijo que l gobierno permite o impulsa “manipulaciones cortoplacistas”, cuestión que él y Massa querían arreglar. Señaló además que estaba a favor de un ajuste en las tarifas de los servicios públicos, cosa que hasta el día de hoy no ocurrió.

Algunos de nosotros, incluyendo al  ministro Massa, estamos trabajando para corregir las manipulaciones “cortoplacistas” en las políticas regulatorias e impositivas, dijo O’Reilly. La Argentina necesita ajustar las tarifas de los servicios públicos a niveles “racionales”, dijo.

El funcionario rescató algunos sectores en los que, a su criterio, existían oportunidades para invertir. De paso advirtió que el gobierno había intentado “destruir” el sector agrícola, y abogó por un aumento en el precio de los combustibles.

Sin embargo, O’Reilly destacó que varios sectores ofrecen oportunidades en la Argenitna que podrían ser atractivas para los inversores. Aunque “hemos hecho todo lo que pudimos por destruir el sector agrícola”, dijo que ve prometedores a los sectores de bienes raíces, turismo, tecnología, servicios de call center, y energía, una vez que los precios locales de los hidrocarburos se equilibren con los niveles globales.

Las afirmaciones de O’Reilly llamaron tanto la atención del diplomático presente que una nueva reunión fue programada entre el funcionario y el equipo económico de la embajada, dice el cable. En esa reunión, O’Reilly relató que él y Massa tenían los días contados en el gobierno.

En una reunión privada de seguimiento con los consejeros económicos (de la embajada), O’Reilly habló de la frustración del jefe de Gabinete, Massa, por no haber tenido éxito en su intento de “hacer entrar en razón a otros en el gobierno de Kirchner” sobre la necesidad de declarar y sostener una mezcla racional de políticas económicas. Admitió que tanto él como Massa no durarían mucho en el gobierno y dijo que Massa espera volver a su cargo de intendente del suburbio bonaerense de Tigre.

Al final del cable, a modo de conclusión, el autor destaca la sorpresa que le causó a la embajada escuchar a funcionarios criticar a su propio gobierno delante de extranjeros en la mismísima Casa Rosada.

En la previa a las elecciones legislativas del 28 de junio, el gobierno de Kirchner ha cerrado filas –rápidamente, y muchas veces con brusquedad- disciplinando a funcionarios del gobierno de la Argentina que se apartan de la línea oficial sobre la inflación (bajo control), pobreza (en declive), crecimiento económico (en línea con pronósticos anteriores), y la fuente de los problemas económicos (la crisis financiera global provocada por los Estados Unidos y otros países desarrollados). Hay pocos disidentes dentro del gobierno de la Argentina que resistan. O´Reilly, un magnate inmobiliario conservador que aterrizó en la Casa Rosada por su relación cercana con Massa, es la prueba número uno. Para empezar, él nunca creyó en la línea oficial y lo hemos escuchado fustigar a los Kirchner en otras ocasiones. Lo que es llamativo, sin embargo, es que se sintió cómodo condenando las políticas del gobierno de Kirchner puertas adentro de la Casa Rosada, y que invitó a la embajada a que mandara alguien a escucharlo. Es la indicación más reciente del distanciamiento de su jefe con el matrimonio presidencial y su inminente partida del gobierno.

Massa se alejaría del gobierno en julio de 2009 durante un recambio de Gabinete tras la derrota en las elecciones legislativas, que incluyó además a los ministros de Economía y de Justicia. En esa elección, Massa presentó una candidatura testimonial en la lista de diputados por la provincia de Buenos Aires pero la pobre perfomance de la violeta oficialista en el distrito de Tigre aumentó el recelo del apareja presidencial y selló el destino del jefe de Gabinete.

Cuatro meses después de renunciar, Massa cenó con la embajadora Vilma Socorro Martínez en la casa de O’Reilly. Fue allí donde el intendente de Tigre descargó todo su rencor hacia la pareja presidencial.

“Massa dijo que los Kirchner no tenían probabilidades de capturar la presidencia en 2011. Cuando se le pidió que estimara las chances, Massa contestó ‘cero’”, arrancó el intendente.

Massa fue despiadado en sus críticas a la pareja presidencial, especialmente a Néstor. Aunque ninguneó los informes de prensa que decían que él y Kirchner se habían agarrado a las trompadas en el cuartel de campaña en la madrugada previa a la derrota en las elecciones de mitad de período, en junio pasado, llamó a Néstor “psicópata” y “cobarde”, y dio que su actitud de matón en la política esconde una profunda sensación de inseguridad e inferioridad. (La esposa de Massa se alarmó a tal punto por estos comentarios que él le pidió a ella que “dejara de ponerle caras”). Massa cuestionó el argumento de que Néstor merecía crédito por ser un táctico magistral, describiendo al ex presidente como un torpe tan convencido de su propia brillantez que seguramente continuaría cometiendo errores… Dijo que Néstor no se podía relacionar con otros fuera del esttrecho foco de sus propias ambiciones políticas: “Kirchner no es un genio perverso”, concluyó Massa. “Sólo es un perverso”.

Continuó el intendente:

Massa describió sus doce meses en la jefatura de Gabinete como un parto, que pasó luchando para manejarse con un primer marido controlador y una presidenta “sumisa y distante […] que estaría mucho mejor son Néstor que con él”.    

miércoles, 14 de septiembre de 2011

ARGENLEAKS. SANTIAGO O’DONELL (5)

M/// MACRI II

En agosto de 2008, Mauricio Macri le dijo a un funcionario del Congreso estadounidense que los argentinos estarían contentos de ver caer el gobierno de los Kirchner. Su asesor de política exterior, Diego Guelar, deslizó en la misma reunión que le daba al gobierno nacional sesenta días más de vida, según un cable diplomático obtenido por Wikileaks.

El jefe de gobierno porteño había recibido en su despacho a Carl Meacham, funcionario “senior” del comité de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense, envalentonado por el voto no positivo de Cobos en la disputa por la resolución 125.

Macri habló con franqueza del actual gobierno de los Kirchner. Dijo que los argentinos estarían “contentos” si cayeran los Kirchner (alzando su vaso de agua, dijo “si este vaso de agua fuera los Kirchner, todos se estarían peleando por volcarlo”).

Según Macri, el principal sostén de los Kirchner en ese momento era “el miedo de que un colapso del gobierno podría traer un retorno al caos de 2001-2002”.

En el mismo sentido, pero más directo, Guelar le puso fecha de vencimiento al gobierno nacional. “Diego Guelar, ex embajador argentino en los Estados Unidos, dijo al salir de la reunión que le daba al gobierno sesenta días antes de caer”, apuntó el autor del cable.

En el encuentro con el funcionario estadounidense, Macri jugó a dos puntas. Por un lado, dijo que veía débil al gobierno nacional y reclamó que el gobierno estadounidense aumentara el volumen de sus críticas, presumiblemente parea debilitarlo aun más. Pero, por otro lado, dijo que él no quería la caída del gobierno porque no era bueno para el país, y que le gustaría que mejoraran las relaciones bilaterales, cosa difícil si Washington seguía su consejo de “confrontar más” con la Argentina.

Refiriéndose al sentimiento antiestadounidense que es rampante en la Argentina, Macri dijo que es alentado desde la presidencia, que no ha dejado de criticar a los Estados Unidos. Esto se ha agravado porque el involucramiento de los Estados Unidos en la Argentina ha sido demasiado pasivo” y (sus representantes) no han querido desafiar las provocaciones de los Kirchner. Lo cual, a la larga, deja la percepción de que los Estados Unidos “nunca están”. “A los argentinos les gusta hacerse los antiestadounidenses”, dijo, “pero son muy sensibles a las críticas de los Estados Unidos o a su falta de atención”.

Macri agregó que entiende que Bush no le pueda dedcar mucho tiempo a los Kirchner. “Igual, ellos se lo pasan faltándole el respeto y demonizando a los líderes mundiales”, disparó el jefe de gobierno. El autor del cable añadió:

Sin embargo, la Argentina necesita mejorar su relación con los Estados Unidos, afirmó Macri, y urgió a los Estados Unidos a reconocer a la Argentina independientemente de sus vecinos en vez de agruparla con países como Bolivia, Ecuador y Venezuela. 

Pasando al tema de su futuro político, a ocho meses de iniciar su gestión en la ciudad, Macri desbordaba de optimismo. Dijo que duplicaba a Cristina Kirchner en intención de voto en la capital y que ya había obtenido éxito lanzando varios proyectos de infraestructura, aunque reconoció que su principal eje de campaña, la transferencia de la policía de Buenos Aires del ámbito federal al municipal, se había empantanado. Para entonces ya había puesto en funcionamiento la policía municipal, cuestión que el despacho no menciona.

En su conclusión, el autor del cable recoge el doble mensaje del jefe de gobierno, sin reparar en la aparente contradicción. Por un lado: “Aunque expresó un gran desprecio por los Kirchner, pareció preocupado por la falta de continuidad en la política argentina. Por lo tanto considera que CFK debe llegar al final de su término…”. Por el otro: “Claramente le gustaría que los Estados Unidos adopten una postura pública más dura con los Kirchner”.

En todo caso, la gestión de Macri en la ciudad recién empezaba y el crédito estadounidense seguía abierto.

Los próximos años le darán la oportunidad de demostrar su capacidad de gestión, mientras las circunstancias y los errores del actual gobierno suman apoyo para alguien que puede definirse como diametralmente opuesto a los Kirchner.
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