martes, 28 de febrero de 2012
Gorila: dícese...
Consideremos el vocablo "gorila". El gorila, estupendo animal, tiene la incomodidad de la ostensible nota en común con el hombre, pero que en el rubro de las artes, sirve para significar mucho menos una continuidad darwiniana, que una ruptura con el ejercicio del buen argumento. Es que el uso histórico (desde 1955 hasta hoy) del término "gorila"implica adjudicarle al contrincante un plano de permanente pre-reflexión, que lo lleva a condenar al peronismo antes de traspasar el umbral del conocimiento constatativo y racional. "Negarse a pensar en nombre de un prejuicio"sería el equivalente del "gorilismo", hallazgo fundamental de la lengua política, por el cual esta imputacion no implica proximidad con lo humano -como en la teoría evolucionista- sino discontinuidad con la argumentación que permite pertenecer al logos político. Formidable invención teórica del peronismo -sin apariencia de tal- quizás oscuramente responsable de mantenerlo vivo hasta hoy. Pues significa automáticamente que el peronismo reclama y precisa sólo de criterios de comprensión emanados de él mismo.
Horacio González, Perón, reflejos de una vida, Colihue, Buenos Aires, 2007, p. 367. (Citado por José Pablo Feinmann en Peronismo. Filosofía política de una persistencia argentina).
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