martes, 18 de septiembre de 2012

Europa hoy




“(…) Estamos asistiendo a la gran batalla del Mercado contra el Estado. Hemos llegado a un punto en que el Mercado, en su ambición totalitaria, quiere controlarlo todo: la economía, la política, la cultura, la sociedad, los individuos… Y ahora, asociado a los medios de comunicación de masas que funcionan como su aparato ideológico, el Mercado desea también desmantelar el edificio de los avances sociales, eso que llamamos “Estado de Bienestar”.

Está en juego algo fundamental: la igualdad de oportunidades. Por ejemplo, se está privatizando (o sea: transfiriendo al mercado) de forma silenciosa la educación. Con los recortes, se va a crear una educación pública de bajo nivel en la que las condiciones de trabajo estructuralmente van a ser difíciles, tanto para los profesores como para los alumnos. La enseñanza pública va a tener cada vez más dificultades para favorecer la emergencia de jóvenes de origen humilde. En cambio, para las familias acomodadas, la enseñanza privada va a conocer seguramente un auge mayor. Se van a crear de nuevo unas categorías sociales privilegiadas que accederán a los puestos de mando del país. Y otras, de segunda categoría, que sólo tendrán acceso a los puestos de obediencia. Es intolerable.

En ese sentido, la crisis probablemente actúa como el shock, del que habla la socióloga Naomi Klein en su libro La doctrina del shock: se utiliza el desastre económico para permitir que la agenda del neoliberalismo se realice. Se han creado mecanismos para tener vigiladas y bajo control a las democracias nacionales, para poder aplicar (como está pasando y pasó antes en Irlanda, Portugal o Grecia) feroces programas de ajuste vigilados por una nueva autoridad: la “troika” que conforman el Fondo Monetario Internacional, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo: unas instituciones no democráticas cuyos miembros no son elegidos por el pueblo. Instituciones que no representan a los ciudadanos (…)”.

Extracto de Otoño caliente. Ignacio Ramonet. En Le Monde Diplomatique. Septiembre 2012.

Recetas conocidas


miércoles, 5 de septiembre de 2012

Periodismo según Gallo


Escribió Manuel Belgrano hace 202 años

En una nota publicada el 8 de septiembre de 1810 en el diario El Correo de Comercio, Belgrano razona: “La riqueza real de un Estado es el más grande grado de independencia en que está de los otros para atender sus necesidades y el mayor sobrante para exportar. Yo expondré nueve principios que los ingleses, es decir el pueblo más sabio en el comercio, proponen en sus libros para juzgar la utilidad o la desventaja de las operaciones de comercio: 


   1)    La exportación de lo superfluo es la ganancia más clara que puede hacer una nación.
   2)    El modo más ventajoso de exportar las producciones superfluas de la tierra es ponerlas antes en obras o manufacturas.
   3)    La importación de las materias primas extranjeras para emplearse en manufacturas, en lugar sacarlas manufacturadas de sus países, ahorra mucho dinero y proporciona la ventaja que produce a las manos que se emplea en darles una nueva forma.
   4)    El cambio de mercancías es ventajoso en general, salvo los casos en que es contrario a estos mismos principios.
   5)    La importación de las mercancías que impiden el consumo de las del país o que perjudican el progreso de las manufacturas y de su cultivo, llevan tras de sí, necesariamente, la ruina de una nación.
   6)    La importación de las mercaderías extranjeras de puro lujo en cambio de dinero, cuando este no es un fruto del país como es el nuestro, es una verdadera pérdida de tiempo.
   7)    La importación de las cosas de absoluta necesidad no puede estimarse un mal, pero no deja de ser un motivo de empobrecimiento para una nación.
   8)    La importación de las mercaderías extranjeras para volver a exportarlas enseguida, procura, a quienes lo realizan, un beneficio real.
   9)    Es un comercio ventajoso dar sus bajeles a flete a otras naciones.

   En Éxodo Jujeño. Hernán Brienza, Aguilar, 2012.

lunes, 3 de septiembre de 2012