jueves, 29 de noviembre de 2012

Los constitucionalistas de Clarín



En la edición online de Clarín hoy salió una nota titulada "Coinciden constitucionalistas en que el fallo de la Corte pone en crisis el 7D". Uno de los contitucionalistas a los que entrevistan es Félix Loñ. ¿Quién es Félix Loñ?

En el libro El Dictador María Seoane y Vicente Muleiro nos cuentan algo acerca de este "respetable" contitucionalista. Resulta que en los años de la última dictadura militar Videla encarga al Secretario General de la Presidencia, Jorge Rogelio Villarreal, que conforme un grupo de civiles dispuestos a encarar un proyecto político que el genocida se disponía a liderar en un futuro.

Citemos a Seoane y Muleiro: "Loñ integraba un equipo de civiles dentro de la Secretaría General. Entre ellos estaban: Juan Carlos Paulacci, Raúl Castro Olivera, Victorio Sánchez Junoy, Virgilio Loiácono, José María Lladós y Francisco Mezzadri. Asesoraba al régimen de Videla en función de que se pudiera perpetuar bajo disimuladas formas, dando los argumentos constitucionales y políticos, para que la dictadura se prolongara bajo otras formas (...) Era un equipo fundamentalmente de Videla para preparar el futuro de la salida política tras la dictadura (...) Fue severamente combatido y azuzado por la Marina, porque Massera quería ser el heredero de la dictadura".

A mediados de 2012 la star del Grupo (Lanata) realizó un pedido de amparo ante la justicia por la imposibilidad de adquirir dólares ¿Quién acompañó a Lanata en este pedido? Sí, el constitucionalista Félix Loñ. Dijo Lanata: "Me busqué a un constitucionalista serio".

Loñ, además de asociar los dólares con la libertad del hombre, supo enfrentarse al voto de los extranjeros con más de dos años de residencia en el país.

Ha declarado, además, acerca de "la inconstitucionalidad de las retenciones al agro". Con motivo del voto optativo a partir de los 16 años Loñ sentenció que "a los jóvenes no les interesa la política".

También fue Loñ el que afirmó, durante los días en que el patriota Redrado se atrincheró en el Central, que "Redrado debería resistir en su cargo".

Loñ supo defender al ex represor Patti para que éste pudiera resultar candidato a diputado.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Libertad cambiaria (por Andres Asiain y Lorena Putero)



Una parte de los habitantes de la Ciudad de Buenos Aires y de las demás urbes del país suelen considerarse ciudadanos de un mundo cuya carta de ciudadanía global es el billete norteamericano. Por esa razón, las últimas regulaciones del mercado de cambios se le presentan como un intento autoritario por cercenar sus libertades individuales. Pero en la aldea global forjada por el neoliberalismo, la libertad cotiza en la Bolsa. Y es así como, detrás del reclamo libertario de la clase media, se esconden fuertes intereses económicos que especulan con hacerse una diferencia a su costa.

Están en primer lugar aquellos grupos económicos que comenzaron a atesorar moneda extranjera a finales del 2007, y que ya llevan cinco años perdiendo dinero. Mientras que el dólar rindió un 8 por ciento anual, en la plaza local podrían haber colocado esos fondos financiando créditos al consumo a un 30 por ciento o más. Desesperados por una devaluación que no llega, se dedican a devaluar al ahorrista medio asustándolo con profecías apocalípticas para terminar vendiéndole los dólares a precios excesivos en alguna cueva. También esperan ansiosos la liberación cambiaria los exportadores que obtienen ingresos en moneda extranjera y pagan salarios en moneda nacional. Un alza del dólar ensancharía la diferencia entre ambos, con su consecuente impacto en los beneficios. Por último están los que apuestan a la desestabilización. Sin chances electorales ni posibilidad de golpear cuarteles como sucedía décadas atrás, apuestan al golpe de mercado y ponen a su servicio todo su poder económico y mediático.

De esta combinación de factores resultó una fuga de capitales que sumó desde comienzos de 2007 unos 67.000 millones de dólares. A esa presión sobre el mercado de divisas se le agregó –en el último año– la contracción de los mercados donde colocar nuestros productos industriales por el impacto de la crisis externa y una sequía que redujo la producción agrícola exportable. Ante esa situación, se implementó una serie de medidas destinadas a cuidar las divisas y privilegiar su utilización para el sostenimiento de la actividad económica (que requiere de la importación de insumos y maquinarias que no se fabrican en el país). Se termina con el régimen de privilegio de las mineras y petroleras y se les exige liquidar los dólares por sus exportaciones en el Banco Central. Se obliga a las aseguradoras a traer los fondos invertidos en el exterior. Se restringe la remisión de utilidades de las multinacionales y se expropia el 51 por ciento del paquete accionario de la mayor empresa del país para revertir el déficit energético. Se instrumenta una serie de papeleríos destinados a evitar importaciones de productos que se pueden fabricar localmente, imponiendo como condición para el acceso al dólar por parte de las empresas que amplíen sus exportaciones.

También se regula la compra de dólares por particulares, dificultando el ahorro en moneda extranjera o el turismo fuera del país. Pero si bien estas regulaciones pueden molestar a ciertos sectores medios, la alternativa de libertad cambiaria podría haber derivado en un caos económico, con fuerte devaluación del peso, aceleración de la inflación y derrumbe del empleo. En ese caso, muy pocos tendrían ingresos suficientes para ahorrar siquiera en pesos, ni para pasear aun dentro del país. Eso sí, muchos se agolparían en Ezeiza pero no para irse de vacaciones como lo hacen actualmente (aun con las restricciones), sino para escaparse de la crisis y probar suerte en otro lugar, tal como sucedía hace apenas diez años.

Fuente

miércoles, 14 de noviembre de 2012

ECONOMÍA A CONTRAMANO. CÓMO ENTENDER LA ECONOMÍA POLÍTICA. ALFREDO ZAIAT (1)


Los economistas

No existe un solo tipo de economista. Los conocidos son aquellos que no ejercen de economistas. Son hombres de negocios que se dedican a comercializar información económica. Se dedican a la futurología abusando de la inocencia de la opinión pública. Los temas de economía en los medios de comunicación son el paraíso de los lobbies. Se dedican a señalar con mandato autodelegado qué es lo que hay que hacer en la economía. En realidad, están influyendo, ejerciendo lobby, presionando. Sostienen un discurso que exponen como técnico pero resulta fundamentalmente político e ideológico. La economía no es una ciencia exacta como muchos de esos profesionales hacen creer a la mayoría. Las recetas que ofrecen siempre son sencillas y prácticas con resultados inmediatos y efectivos. Esas pócimas se bebieron en muchos países con consecuencias sociolaborales desastrosas. Pero no se rinden y siguen con el mismo libreto. A esta altura hay que pensar que se trata solamente de un instinto de supervivencia existencial: dejarían de ser lo que son si admiten que han transitado el camino equivocado en el campo  de las ideas; obviamente, no en el del dinero.


(…) En definitiva, se trata de un negocio. Son contratados. Les pagan sus honorarios, difunden sus pronósticos y después no reciben reclamos por los resultados. Sorprende ese privilegio de no rendir cuentas por sus equivocaciones, que son muchas. Han travestido el trabajo del economista. Son hombres de negocios que se dedican a comercializar información económica. Dicen qué va a pasar en la economía. Absurda pretensión. La tarea de adivinar el futuro es realizada con más autoridad –y puede ser que con más éxito- por brujas, tarotistas y astrólogas.

Esos economistas recorren medios de comunicación, despachos de bancos y empresas, y llegan a ocupar puestos relevantes en gobiernos y en instituciones financieras internacionales. Por cierto, no sirven para predecir el futuro, que es, precisamente, lo que pretenden hacernos creer. Sus parlamentos, explicaciones contradictorias, tecnicismos incomprensibles, sucesivos cambios en los números de sus estimaciones, no pueden ocultar el hecho de que se equivocan y, en no pocas ocasiones, han arrastrados a equivocarse a sociedades enteras.  


viernes, 9 de noviembre de 2012

Una noche para aprender



De las opciones para tratar comunicacionalmente la marcha de ayer la elegida por el más estigmatizado de todos los programas políticos, 678, fue (o terminó siendo) excepcional. La osadía de la producción más la brillante tarea de su kamikaze elegido, Cynthia García, acabó siendo brillante ¿Por qué? Porque hicieron lo que ninguno de los otros medios hicieron: darle voz a los protestantes.
Preguntas sin respuestas. ¿Por qué los medios más agitadores de la marcha omiten la voz de sus participantes? ¿Por qué eligen los grandes planos generales en lugar del micrófono directo? ¿Por qué eligen soslayar la palabra individual por las imágenes de las masas? ¿Por qué esos planos cuasi aéreos y la sola voz de locutores o movileros relatando lo que ya estamos viendo? ¿Qué hay detrás de esta elección editorial?

El tratamiento que eligió hacer de 678 fue ejemplar y más ejemplar aún el desempeño de Cynthia García. El programa, eternamente atacado por su supuesta univocidad y parcialidad, decidió llegarse al obelisco y promover el debate, el diálogo, el intercambio de argumentos. Sólo allí pudimos escuchar en vivo y en directo a una veintena de protestantes. En ningún otro gran medio esto fue posible (C5N lo intentó hasta que una trompada de atrás a un movilero lo frustró todo).

La jugada fue sin dudas riesgosa. Y salió excelente. 678 no se decidió a llevar a cabo, como el resto de los grandes medios, una cobertura controlada de los hechos. Se arrojaron sin más red que la de una periodista sumamente preparada y corajuda. No importa tanto los ganadores o perdedores de los intercambios verbales entre la periodista y los entrevistados. Lo verdaderamente importante fue la posibilidad de escuchar los testimonios, en vivo y sin ediciones (678, siempre atacado, precisamente, por sus ediciones).

Más preguntas sin respuestas. Hay una situación de difícil lectura. Los medios más grandes y concentrados apoyaron con diario fogoneo la convocatoria de ayer. Desde hace años tienen como directiva máxima inflar el odio visceral hacia el gobierno. Lo dejan todo en este objetivo. Tuvieron, de hecho, parte de responsabilidad en el éxito de la convocatoria. Ahora bien ¿por qué, el día de los hechos, “abandonan” a su grey silenciándoles la palabra directa? ¿Por qué los abordan como masa y no como individualidades que hacen a esa masa? ¿Por qué trabajan a diario para masificar el odio y después rechazan las expresiones individuales de este odio? ¿Por qué no se regodearon en los vómitos individuales de odio que bien hubieran podido servirles para tensionar más la cosa? No vamos a andar pensando a estas alturas que es por razones de buen gusto. Es raro. Sobre todo porque no hay en esto chance para las casualidades. “Cómo tratar mediáticamente” este hecho largamente anunciado obliga a un pre diseño audiovisual. No hay prácticamente nada que se ensaye in situ, todo está previsto en la maquinaria televisiva o comunicacional ¿entonces?

Algunas hipótesis. La decisión de silenciar las palabras de la gente (no sus ruidos) es el camino que se ven obligados a seguir para poder controlar el mensaje. Si los medios del Grupo Clarín eligieron sólo la palabra del periodista en el estudio o del movilero en la calle como guía relatora de los hechos es porque esto le da una casi total posibilidad de controlar el mensaje. De lo contrario, es decir ir por la palabra y testimonios de cada uno ahí mismo, en vivo y en directo, el mensaje corre el gran riesgo de descontrolarse, de autonomizarse. Esto es precisamente lo que no se desea. Y no sólo ayer: esto es así siempre. Controlar el mensaje es lo primordial para quien se juega mucho en la eficacia de ese mensaje.    

678 leyó esto y lanzó una contraofensiva periodística sagaz y, como dije, osada. Es cierto, no podemos dejar de decir una verdad que muchos compartimos: algunos caceroleros, y no pocos, por la boca mueren. Es probable que esto también sea compartido por los cerebros de los grandes medios que diseñan el tratamiento a seguir para un suceso como el de anoche. Lo cual convoca a otra cuestión crucial: un oligopolio de medios va a pujar siempre por hacerle creer a un grupo de personas que comparten los mismos intereses en relación al rumbo de un país. Para defender sus propios intereses económicos un oligopolio de medios necesita que muchos compartan el mismo sustrato discursivo. “El rumbo del país” sólo puede interesarle a un oligopolio de medios en lo que ese rumbo va a poder favorecerle, en las ventajas que va a poder usufructuar de ese rumbo. En nada más.

Anoche lo vimos claro. Los medios que supuestamente comparten la visión del país con la masa convocada eligieron omitir las voces individuales de esa masa. Y un programa que discrepa ostensiblemente con la visión que esa masa tiene en relación al gobierno salió a debatir, a escuchar y a opinar, a dialogar civilizadamente ¿No parece esto una flagrante contradicción? Mi hipótesis es que no lo es, mi hipótesis es que esta situación nos habla de quién es quién.     

jueves, 8 de noviembre de 2012

Clase Media



Poema a la clase media



                                                                         Clase media
                                                                          medio rica
                                                                          medio culta
                                                          entre lo que cree ser y lo que es
                                                        media una distancia medio grande

Desde el medio
mira medio mal
a los negritos
a los ricos
a los sabios
a los locos
a los pobres

Si escucha a un Hitler
medio le gusta
y si habla un Che
medio también

En el medio de la nada
medio duda
como todo le atrae
(a medias)
analiza hasta la mitad
todos los hechos
y (medio confundida)
sale a la calle con media cacerola
entonces medio llega a importar
a los que mandan
(medio en las sombras)
a veces, sólo a veces, se da cuenta
(medio tarde)
de que la usaron de peón
en un ajedrez que no comprende
y que nunca la convierte en Reina

Así, medio rabiosa
se lamenta
(a medias)
de ser el medio del que comen otros
a quienes no alcanza
a entender
ni medio


Daniel Cézare

Más claro echale Zaffaroni


sábado, 3 de noviembre de 2012

Beatriz



Hoy Beatriz publica una nota (en The Nation) en la que se propone reflexionar acerca de las inmediatas elecciones en EEUU.

Beatriz escribe desde Cambridge, Massachusetts, "que bien podría llamarse Ciudad Harvard", nos cuenta. Acto seguido nos dice que tal vez ese no sea el lugar más apropiado para mirar las elecciones. Igual Beatriz lo intentará.

Beatriz nos cuenta que "todo acá transcurre en un tiempo académico, lejos de cualquier frenesí".

Beatriz nos cuenta que allá, en Cambridge, no hay pintadas partidarias como acá, ni discusiones acaloradas ni carteles en las calles.

Beatriz nos habla de las virtudes del voto no obligatorio en países como EEUU y de las desventajas de la obligatoriedad en países como el nuestro.

Beatriz nos cuenta algo, además, acerca de la prosperidad de USA a pesar de la crisis. Nos aclara que sus observaciones seguramente dependen del lugar desde el que nos está relatando, Boston.

Luego Beatriz nos cuenta de un viaje suyo a Chicago, ciudad de magnífica arquitectura.

Beatriz nos dice que allí, en EEUU, se siente de Otro Mundo y que esa cultura nunca deja de sorprenderla.

Beatriz nos cuenta que allá, en EEUU, los presidentes debaten con sus competidores y que si no lo hicieran no podrían llegar a ser ni candidatos a un club de béisbol.

Beatriz ha decidido titular su nota "Estados Unidos, un país que no deja de sorprender". En el cuerpo de la nota elige escribir "que no deja de sorprender(me)".

Los anteriores podrían bien ser algunos de los motivos por los cuales Beatriz aún no ha logrado satisfacer su máxima obsesión: entender al movimiento peronista.    
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