sábado, 19 de abril de 2014

Intratables (por C. Barragán)

EL CUPO

¡Alegría! El programa Intratables de Santiago del Moro parece ser el nuevo foro democrático donde podemos asistir al mejor pluralismo televisivo. Ahí podemos encontrar desde un Alfredo Casero hasta un Luis D´Elía, pasando por Jorge Yoma, Massa, De Narváez, Altamira, Insaurralde, y otros. Pero Intratables no sólo hace gala de esa pluralidad de bazar a la hora de las invitaciones, también parece plural en su estructura donde cuenta con un panelista diferente encarnado en Diego Brancatelli. Brancatelli funciona ahí como la palanca que pone en marcha la falsa democracia del programa cuando Del Moro decide escuchar y presentarle a su audiencia al “fenómeno”, el kirchnerista, el peronista que muchas veces es acompañado por la marcha ad-hoc en un gesto de sarcasmo que es festejado por el resto del grupo conformado por panelistas normales. Digamos que Intratables es un programa normal, hecho por gente normal, menos uno –Brancatelli- que vendría a ser el que cumple con el cupo de discapacitados. Un hecho que Del Moro asume con paciencia y responsabilidad como lo haría cualquier patrón sensible a las leyes laborales. En este caso las leyes del rating.

En Intratables nunca se presenta a cualquier otro panelista como el radical Mengano, el fascista Zutano, o el ignorante tal, el acomodaticio tal, el gorila tal, el trosko tal, o el boludo tal. Sólo Brancatelli necesita ser adjetivado y encuadrado en su pertenencia política que lo destaca como una deformidad dentro de un grupo normal de personas normales. Hasta Alfredo Casero zafa de calificativos y se vuelve normal, como un día se volvió normal el ex-anormal Lucas Carrasco con el sencillo expediente de sentarse ahí y no decir nada que favoreciera al gobierno sino todo lo contrario. Nadie se ríe de ellos, nadie les pone una marchita, se los deja hablar amablemente, y el trato es el que se le dispensa a cualquier persona respetable u opositora, que son sinónimos.

En realidad la lógica que impone Intratables es la misma que podemos ver en los medios más poderosos. Sólo el oficialista Brancatelli es sospechado de recibir dinero de manera espuria, y sólo a él se le pregunta cuánto gana y cómo lo gana, y para qué se lo pagan. Los demás pueden decir lo que quieran, operar para el candidato que quieran, sumirse en la imbecilidad que quieran, bajar la línea política que quieran, que eso jamás supondrá una sospecha sobre las intenciones íntimas o los objetivos no dichos que figuran esos discursos. Y mucho menos se indagará sobre qué ventaja monetaria les trae realizarlos.

En términos televisivos uno diría que Brancatelli es a Intratables lo que Pardini es a Duro de Domar. La diferencia es que en DDD Pardini está ahí para generar alguna polémica y nunca para ponerlo en la picota de la desconfianza y la corrupción. Diríamos que Pardini funciona en el grupo como el amigo diferente, mientras que Brancatelli funciona como el enemigo diferente. Al primero se lo escucha con cariño y con ganas para ver de qué manera se le devuelve la pelota, al segundo se lo tapa con las voces normales para después sospecharlo de corrupto como el gobierno al que apoya. En DDD Pardini participa de la relativa anormalidad del grupo, en Intratables Brancatelli garantiza la absoluta normalidad de los demás exponiendo su deformidad K.


DEFENSA DE LA NORMALIDAD

Después de tantos años de pelearnos contra la hegemonía de la lógica liberal en los medios hay que asumir que fue poco lo que pudimos hacer para cambiarla. No es un cambio ver a uno de los nuestros metido entre esos normales de siempre que saben transitar desde 678 hasta aterrizar en el programa de Luis Majul, como es el caso de Oliván. Ella es la muestra perfecta de quien supo salvar su normalidad a tiempo, y comprendió pronto que para seguir perteneciendo a la corporación periodística debía abandonar la conducción del monstruo y renegar de cualquier pretensión de cambiar o al menos criticar esa lógica de la dominación que hoy se reproduce en Intratables.

La normalidad de siempre es lo que Del Moro logra conservar en cada emisión de su programa. La normalidad de siempre es lo que se refuerza mostrando a Brancatelli como lo que no es normal. La normalidad de siempre es la que diferencia al “vecino” que lincha, del “delincuente” linchado. La normalidad de siempre es la que le permitió a nuestra clase media sentirse exenta de lo que ocurría durante la dictadura del 76. La normalidad de siempre es Massa. La normalidad de siempre es Mercedes Ninci. La normalidad de siempre es Clarín con las medialunas del domingo. La normalidad de siempre es que somos un país de mierda. La normalidad de siempre es el humor de Borenzstein. La normalidad de siempre es Bonelli. La normalidad de siempre es que nos dejen ahorrar en dólares, que la sirvienta trabaje en negro, que los poderosos escriban sus leyes, que el gobierno es un gestor al que contraté votando, y que lo privado es más transparente y limpio que lo estatal. Pero sobre todo, la normalidad de siempre es que los medios de comunicación sepan instruírnos sobre qué es normal. Esa es la lucha que nunca abandonaron –la de ser nuestros instructores- porque saben que la clase media burguesa y quienes la ansían son muy sensibles a que los consideren seres anormales, incorrectos, kirchneristas. Ese terreno fértil sobre el cual trabajan es lo que les da energías y esperanzas en volver a tener un país como el que tenían. Y yo no sé si estamos a tiempo o no de dar vuelta la pelea, pero eso no me influye a la hora de seguir peleando por la anormalidad general. Supongo que a Brancatelli le pasa lo mismo.

4 comentarios:

  1. Intratables es el mejor exponenente de la mediocridad de la TV porteña y del nulo profesionalismo de los pseudos periodistas televisivos. Da asco. Blanca Benavidez

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  2. Barragán da en el clavo. A muchos nos pasa que nos cuesta expresar nuestra opinión política porque, al igual que desde la 125, la abrumadora mayoría dice que este es un gobierno de ladrones, que la inflación que la inseguridad, que kicillof y que boudou. Entonces uno levanta tímidamente la voz y le caen en patota, se enojan y encima ya quedaste fichado como el díscolo. Y nadie te saca esa etiqueta. Hay que tener ganas y espalda para bancarse ser catalogado como el distinto en un grupo.

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  3. Lo anormal, Barragán, es que creas que cada individuo de esta sociedad, vive pendiente de lo que dicen o dejan de decir, de lo que informan o dejan de informar, los medios de comunicación. ¿Antes de escribir este artículo, no se te ocurrió pensar que para la gente común, que para el tipo de a pie, esas cuestiones que estás planteando no tienen ninguna trascendencia? ¿Cuál es el rating de esos programas que nombraste? Desconozco el número, pero creo que no me equivoco, si digo que no más del 5% de la población consume ese tipo de programas. Y además, según tu forma de ver las cosas, deberíamos suponer, que ese porcentaje de individuos, carece de una total capacidad de discernimiento; que se dejan llevar de las narices, por cuanta estupidez es emitida por los medio de comunicación. Entonces, tenés que llegar vos, Barragán, para iluminarnos el camino. Para explicarnos quién es, y de qué lado está, Mercedes Ninci (¿?). Quiénes son normales, y quiénes son anormales. Qué le pasa, o le deja de pasar a Diego Brancatelli (¿Quién carajo es Diego Brancatelli?)
    ¿En lugar de perder el tiempo, luchando contra una supuesta hegemonía de la lógica liberal en los medios de comunicación, no te resultaría más interesante luchar contra la hegemonía de la estupidez? No sé, es una propuesta que te hago, nada más. ¿Esa lucha no te parece un poco más atractiva? ¿Más abarcadora?¿Más trascendente?. Lo dejo a tu criterio...
    Me dio mucha tristeza leer este artículo, y con mucho respeto te digo que, me parece que te hace falta desenchufar el televisor, y salir un poco más a la calle. Sacá la cabeza por la ventana, ahí afuera, la realidad te está esperando.

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  4. Barragan, se nota que el programa ni lo ves, es superior a 6-7-8 por el simple echo que no hacen diferencias sean K o no, a vos te gustaria que te digan que lo que haces vos, la propaganda insulsa y poco reflexiva (por que reflezionar con un panfleto en la mano no es reflexionar) es periodismo y lejos esta de serlo, Brancatelli es lo que es, un payaso mediatico, y creo que defenderlo de tu parte es un error, por que no tiene ni la capacidad intelectual ni moral como para defender el Kirchnerismo, el unico que acuso de algo a Brancatelli fue Yoma (otra muestra mas de que no ves el programa) y existen otros panelistas K para defender el relato, la batalla la tienen perdida simplemente por que la realidad que presentan es maniquea, uniforme, y la gente no es tonta, es hora de dejar de mirar un poco dentro del ombligo propio, para no quedar fuera de la realidad, como le esta pasando a 6-7-8.

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